Túnez: muerto Essebsi, emerge el odio de los islamistas

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De Souad Sbai


Regalos y palabras de condolencia de todo el mundo por la muerte Beji Caid Essebsi, el presidente de Túnez que falleció el 25 de julio. Pero no han llegado de parte de los Hermanos Musulmanes, de donde provienen ríos de odio, maldiciones contra sus seguidores y condenas dirigidas a su modelo político laico. La hipocresía del homenaje póstumo de Erdogan, de Turquía, y de los líderes islamistas tunecinos.

Jefes de Estado y de Gobierno expresaron gran aprecio y estima por la figura del presidente que murió el 25 de julio, deseando que Túnez continúe por el camino de la democracia constitucional y de los derechos humanos y civiles que Essebsi trazó.


Pero por otro lado, la democracia y los derechos siguen siendo el enemigo número uno de los Hermanos Musulmanes y los defiende solamente de manera instrumental para entrar en los procesos internos en países como Egipto, Libia, Argelia y Túnez con el objetivo de hacerse con el poder a través del voto y establecer dictaduras fundamentalistas. Por lo tanto, las maldiciones lanzados contra Essebsi en Internet por el militantismo islamista transnacional dirigido, directa o indirectamente, por los Hermanos Musulmanes son inquietantes pero no sorprendentes. Indirectamente, porque el conocido extremista argelino, Abdelfattah Hamadache, no suele estar conectado por las redes sociales con la Hermandad, aunque comparte su visión y aspiraciones políticas. Probablemente fortalecido por el nombramiento del Hermano Musulmán, Slimane Chenine, como Presidente del Parlamento Hamadache dijo que estaba en contra de que Essebsi fuese enterrado en un cementerio islámico, considerándolo “ilícito”. El pecado cometido por el presidente tunecino fue haber afirmado las razones del Estado civil contra el teocrático fundado en la sharia. Lo suficiente como para ser etiquetado como “enemigos del Islam”, informa Asia News.

Directamente reconducible a los Hermanos Musulmanes es en cambio, el trístemente célebre Wagdy Ghoneim, quien se refugió en la Corte de Erdogan en Turquía huyendo del Egipto de Al Sisi, como muchos afiliados de la Hermandad que perteneció a Mohamed Morsi. Ghoneim, condenado en su ausencia por un tribunal egipcio por incitar al asesinato de cristianos coptos y de las fuerzas de seguridad, ha definido a Essebsi como “un apóstata” que luchó contra el Islam y rezó contra él y sus seguidores. El mensaje de Ghoneim estaba tan lleno de odio que incluso su página de Facebook se negó a publicarlo en su totalidad antes de desaparecer por completo.

Si estos son los verdaderos sentimientos de los Hermanos Musulmanes, las condolencias enviadas por Erdogan, quien en su mensaje no se olvidó de pedir que la piedad divina cayera sobre el presidente tunecino, suenan a hipocresía. Además estos días Erdogan se encuentra en medio de la red de Internet debido al escándalo relacionado con el contenido de los libros de texto introducidos por su partido fundamentalista en las escuelas públicas de toda Turquía. Libros en los que los ataques del 11 de septiembre son justificados y en los que se ataca a la Unión Europea como un club cristiano antiislámico. Tanto odio todavía genera inquietud, pero no asombro, ya que este siempre ha sido el pensamiento real de los Hermanos Musulmanes, hecho explícito solamente por personajes como Erdogan y Ghoneim. Aunque esto sigue siendo insuficiente para que Occidente reconozca plenamente el mal encarnado en la Hermandad y luche en consecuencia.

No menos hipócritas que las de Erdogan, fueron las palabras reservadas para Essebsi por Rachid Ghannouchi, el líder de Ennahda, el brazo político de los Hermanos Musulmanes en Túnez. Tal vez son incluso más hipócritas. De hecho, Ghannouchi recordó a Essebsi como un hombre “rico en sabiduría”, mientras continúa actuando para beneficiarse del vacío político que Essebi dejó, en vista de las inminentes elecciones parlamentarias y presidenciales. Nadie en Túnez debe haber creído en la sinceridad de Ghannouchi, especialmente porque los lazos entre Ennahda y Ghaneim están resurgiendo en la prensa árabe. En 2012, fue invitado por el entonces presidente no electo, Moncef Marzouki, un Hermano Musulmán, para pronunciar un sermón en una mezquita en la capital y fue recibido con todos los honores en el palacio presidencial. Si bien el partido nunca ha emitido declaraciones ni para desmentir sus continuas externalizaciones extremistas ni para distanciarse de ellos.

Después de los serios comentarios publicados tras la desaparición de Essebsi, el primer ministro Youssef Chahed emitió una ordenanza que prohíbe a Ghoneim ingresar al país. Una medida bienvenida por los tunecinos, quienes en las redes sociales respondieron al odio transmitido por su publicación en Facebook. Desde Túnez llegaron numerosos ataques electrónicos que provocaron el cierre de la página.

Chahed, que contrasta firmemente con Essebsi después de su salida de Nidaa Tounes y la creación de Tahya Tounes, parece contar con el apoyo de Ennahda para ganar las elecciones presidenciales o ser reelegido primer ministro. ¿Está seguro de que desea confirmar el acuerdo con Ghannouchi, convirtiéndose así en un instrumento de la agenda fundamentalista de Ennahda? La decisión de expulsar a Ghoneim de Túnez es una señal de esperanza para una consolidación del frente laico y moderado, para que el legado de Essebsi no se disperse y quede a merced de los Hermanos Musulmanes.

 

 

La Nuova Bussola Quotidiana


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