(Photo: ATTA KENARE/AFP/Getty Images)

Irán: Nueva campaña de secuestros para coaccionar a Occidente

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De Souad Sbai

El régimen jomeinista iraní ha relanzado su ofensiva contra la comunidad internacional no solo en los diversos teatros de la crisis en Medio Oriente y en las aguas del Golfo. Objetivo de las políticas agresivas de los Pasdaran, a las órdenes del guía supremo Ali Khamenei, no son solo los barcos que navegan por el estrecho de Ormuz o la población de Yemen, que sigue sufriendo debido a la ocupación de las milicias Houthi y el conflicto que estas han provocado con el gobierno legítimo; No se trata solamente de la población de Arabia Saudita, sometida a la constante amenaza de ataques con drones provenientes de Yemen o la de Irak, que sufre la violencia cotidiana de las milicias chiítas extremistas unidas a Teherán.

El régimen jomeinista se está centrando cada vez más en los objetivos occidentales dentro de las propias fronteras iraníes. El arresto en junio de la académica Fariba Adelkhah, reconocida profesora de la Universidad de Ciencias Po de París, iraní con pasaporte francés, forma parte de la estrategia de chantaje adoptada por Khamenei y los Pasdaran, en este caso para debilitar la posición del presidente. Emmanuel Macron. No es sorprendente que el propietario del Elysium haya oferto sus buenos oficios como mediador con Estados Unidos en el asunto nuclear y en el de las sanciones, diciendo incluso que estaba dispuesto a viajar en visita oficial a Teherán. Así, el 10 de julio, envió en avanzadilla a su máximo asesor diplomático, Emmanuel Bonne, quien se reunió con el presidente, Hassan Rouhani, la cara supuestamente moderada de la República Islámista.

El tema de las conversaciones fue presumiblemente también la suerte de Fariba Adelkhah, cuya detención fue notificada a la prensa internacional unos días después de la visita de Bonne: ¿un signo del fracaso de las negociaciones tras bambalinas para la liberación de la académica franco-iraní? Si la diplomacia no ha conseguido obtener su liberación, es difícil que la presión ejercida por los medios de comunicación tenga más éxito.

Los arrestos y los secuestros han sido una marca registrada del régimen jomeinista desde sus orígenes, tanto en el extranjero (recordemos los secuestros de occidentales llevados a cabo durante la guerra civil libanesa por los Pasdaran y Hezbollah) como en el país. En este sentido, las principales víctimas son los propios iraníes. Desde 1979 hasta la actualidad, decenas de miles personas han desaparecido o se encuentran en las prisiones de los Pasdaran como presos políticos, especialmente activistas de derechos humanos y mujeres pertenecientes a la nueva generación.

En lo referente a los extranjeros, el régimen jomeinista siempre ha prestado especial atención a los estadounidenses, a los iraníes con pasaportes de estrellas y rayas, pero también a los americanos tout court. De hecho, la cuestión de los prisioneros siempre ha sido objeto de negociaciones entre Washington y Teherán, incluso durante las conversaciones que llevaron al acuerdo sobre la energía nuclear; joya de la corona, ahora marchita, de la administración de Obama. En aquella ocasión, Barack Obama consiguió que se produjese la liberación del corresponsal del Washington Post, Jason Rezaian, de origen iraní, encarcelado durante 544 días tras ser condenado en un juicio celebrado a puerta cerrada por falsas acusaciones de espionaje. La Casa Blanca supuestamente pagó 400 millones de dólares en efectivo por la liberación del periodista y de otros tres ciudadanos estadounidenses con doble ciudadanía. También se llevo a cabo la deportación de siete iraníes vinculados al régimen jomeinista detenidos en los Estados Unidos.

El sucesor de Rezaian en Teherán como corresponsal del Washington Post, el holandés Thomas Erdbrink, quien posteriormo pasó a formar parte del New York Times, tuvo más suerte. De hecho, (todavía) no ha sido arrestado pero desde febrero tiene prohibido escribir, comunicarse y trabajar. Esta es también una forma de secuestro que el régimen jomeinista sabrá utilizar como moneda de cambio.

En las últimas horas, junto al caso Adelkhah, vuelve a ser noticia la dramática historia de Nazanin Zaghari-Ratcliffe, una ciudadana británica arrestada en 2016 tras haber recibido acusaciones infundadas de haber llevado a cabo a actividades sedición mientras estaba en Irán trabajando con la Fundación Thomas Reuters. Su marido sigue solicitando incansablemente la liberación de Nazanin, prisionera de los Pasdaran. Las últimas noticias dicen que ha sido trasladada de la famosa prisión de Evin – un lugar de tortura física y psicológica – a un hospital psiquiátrico ubicado en la capital cuyo nombre rinde homenaje al Imam Jomeini.

Esta es la verdadera cara del régimen jomeinista y, con ella, nunca se podrá alcanzar un acuerdo creíble y duradero capaz de obtener la estabilización de Medio Oriente.

 

 

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