GUERRA DEL GOLFO / Italia entre dos fuegos: Trump y el frente islamista (Irán y Qatar)

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De Souad Sbai

La escalada de Irán en la región del Golfo está causando las primeras grietas en el frente occidental. Gran Bretaña se ha declarado a favor de Estados Unidos a la hora de atribuir a Teherán la responsabilidad del ataque que tuvo lugar el 13 de junio contra dos petroleros japoneses en el Golfo de Omán, a unos 160 kilómetros del Estrecho de Ormuz. El ministro de Asuntos Exteriores de Londres, Jeremy Hunt, afirmó que el ataque es “casi seguro” de fabricación iraní, considerando creíble el video que Washington ha hecho circular y que supuestamente muestra a los Pasdaran, los Guardias de la Revolución Islámica, en un barco mientras retiran los rastros de una mina de uno de los petroleros afectados.

En cambio Francia se ha mostrado menos decidida que en el pasado a la hora de señalar a Teherán: su ministro de Relaciones Exteriores, Jean-Yves Le Drian, a pesar de condenar el atentado, no hizo ningún comentario sobre la culpa del régimen jomeinista. Por su parte, el gobierno italiano no ha hecho declaraciones; su silencio resalta la vergüenza y las dificultades. Italia está atrapada entre dos fuegos: el del aliado americano, que con Donald Trump en la Casa Blanca ha optado por seguir la línea dura hacia Teherán, y el islamista, formado por Irán y Qatar.

El 79% del gas importado por Italia proviene de este último. El gas pasa inevitablemente por el Estrecho de Ormuz, donde las continuas tensiones pueden provocar un aumento adicional en el precio de los hidrocarburos o la falta de suministro si se cierra el paso o si el tránsito se vuelve particularmente inseguro para los barcos que se dirigen a Italia. Por lo tanto, es mejor no pedir las represalias de los Pasdaran y no irritarles con las posturas que condenan las acciones. Pero las represalias de Pasdaran también podrían afectar a otros lugares, por ejemplo, el Líbano, donde se desplegaron más de mil soldados de la misión de la UNIFIL, en contacto diario con los militantes de Hezbolá, la prolongación del brazo armado del régimen jomeinista en el Mediterráneo oriental.

Por otro lado, la mayor ruptura con la posición intransigente angloamericana fue la de Alemania. El 9 de junio, el ministro de Asuntos Exteriores de Alemania, Heiko Maas, visitó Teherán para reunirse con su homólogo, Javad Zarif, y con el presidente, Hassan Rouhani, con el objetivo de “salvar el acuerdo nuclear”. O, mejor dicho, ¿para salvar los florecientes negocios de Alemania con Irán? La visita tuvo lugar antes del ataque a los petroleros japoneses, pero después de las Cumbres celebradas en La Meca, donde el mundo árabe, naturalmente con la excepción de Qatar, se unió contra las políticas agresivas y desestabilizadoras que Teherán está llevando a cabo en la región.

La credibilidad del “sí” a la “coordinación entre Alemania y Emiratos Árabes Unidos para la seguridad del Golfo”, asegurada por la Canciller Angela Merkel al Príncipe Heredero de Abu Dhabi, Mohammed bin Zayed Al Nahyan, durante la reunión  celebrada el 12 de junio en Berlín, fue posteriormente redimensionado por la conferencia de prensa en la que Maas afirmó que el video mostrado por Estados Unidos “no es suficiente” para demostrar la involucración de los Pasdaran en el ataque a los petroleros japoneses. Una posición que minimiza el amplio alcance de la ofensiva militar iraní, teniendo en cuenta el ataque con misiles que golpeó la terminal de llegadas del Aeropuerto de Abha en Arabia Saudita el 12 de junio. La autoría del ataque, que causó “solo” 26 heridos, fue reivindicada por las milicias Houthi armadas por Teherán, que continúan ocupando gran parte de Yemen, incluida la capital, Sana’a.

Los Houthi habían reivindicado previamente el ataque con misiles del 14 de mayo contra la infraestructura petrolífera ubicada en territorio saudí y son los principales sospechosos del intento de asalto en cuatro barcos frente a las costas de Emiratos Árabes Unidos que se remonta al 12 de mayo.

Desde la ambigüedad de Alemania, finalmente se pasa a la claridad ejemplar de la Unión Europea y de aquellos que, afortunadamente por poco tiempo, representan la política exterior. Federica Mogherini instó a las partes a ejercer “el máximo autocontrol”, una posición que tras el velo de la imparcialidad da por sentado que fueron los Pasdaran quienes atacaron a los petroleros japoneses, haciendo referencia a los cambios en la política de Washington para justificar el ataque: desde la benevolencia de Obama, totalmente compartida por el Alto Representante, hasta los músculos mostrados por Trump; aunque tanto el presidente estadounidense como el secretario de Estado, Mike Pompeo , ya habían propuesto en varias ocasiones a Teherán volver a la mesa de negociaciones sin condiciones previas, una opción que sin embargo fue rechazada por el Guía Suprema Ali Khamenei.

Pero ha sido la asesora más cercana a Bruselas de Mogherini, la experta Nathalie Tocci, quien expresó los verdaderos sentimientos de pertenencia de la pareja. Tocci se ha caracterizado repetidamente por sus posiciones ideológicamente pro-Khamenei. Al regresar de una visita a Teherán, negó la organización de movimientos populares anti-régimen, a pesar del hecho de que las manifestaciones y diversas formas de protesta han continuado durante diez años todos los días desde el estallido de la Ola Verde en junio de 2009. En cambio hoy ataca a Estados Unidos haciendo alusión a divisiones imaginarias dentro de la administración Trump, el verdadero enemigo, en el camino a seguir hacia Irán incluso dando consejos incluso a Khamenei: “Si fuera Irán, me retiraría del acuerdo nuclear hoy mismo”.

El hecho de que Tocci esté en la cumbre del principal “Instituto de Asuntos Internacionales” en Italia dice mucho de la política exterior y de seguridad del país y de las relaciones establecidas con las fuerzas del fundamentalismo militante, es decir, Qatar y los Hermanos Musulmanes, unidos estrechamente al régimen jomeinista y a la Turquía de Erdogan, quien se despidió definiéndole como “un héroe”del ex presidente egipcio Mohammed Morsi quien murió ayer y quien durante su afortunadamente breve tiempo de presidencia, de toda Europa, solamente visitó italia.

La duplicidad alemana y el enamoramiento ideológico de la pareja Mogherini-Tocci hacia los Guardianes de la Revolución Islámica siguen el juego de Khamenei y de los Pasdaran, que siempre han tenido como objetivo dividir a Occidente y a Europa para debilitarlos ante Teherán. Europa, en particular, parece estar hoy lejos de posicionarse del lado del Cuarteto Antiterrorismo formado por Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita, Bahrein y Egipto, que en cambio ha encontrado en Estados Unidos un aliado de confianza y decidido a luchar contra la amenaza contra la paz y la seguridad de la comunidad internacional que desde hace 40 años representa el régimen jomeinista iraní.

 

 

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