Masacre en Mali: Un “billete” de Qatar para desgastar a París

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De Souad Sbai

Desde áfrica llegan noticias de nuevas masacres. En Sobane-Kou, en el centro de Mali, 95 personas pertenecientes al grupo étnico Dogon, un tercio de los habitantes, murieron tras un feroz atentado cuya autoría aún no ha sido reivindicada. Probablemente fueron las represalias del grupo rival Fulani, que en marzo ya había contabilizado 130 víctimas en un atentado ejecutado por hombres armados reconducibles a los Dogon.

Un conflicto, el existente entre los pastores semi-nómadas Fulani y los cazadores Dogon, que inició tiempo atrás y en el que está en juego el control del espacio y de los recursos. Sin embargo, desde que Malí perdió el camino hacia la estabilidad interna, comenzando con el fallido golpe de Estado militar de 2012, los enfrentamientos se han vuelto más sangrientos y son constantes, debido a la intervención del extremismo yihadista.

Los Fulani son musulmanes y para enfrentarse a las milicias armadas que los Dogon están acusados ​​de poseer, habrían encontrado el apoyo de grupos vinculados a Al Qaeda que fomentan el separatismo en el norte del país con frecuentes ataques terroristas, a menudo llevados a cabo incluso en las regiones centrales.

En 2013, Al Qaeda se unió a la rebelión tuareg contra el gobierno central, que se vio obligado a solicitar la intervención militar del antiguo colonizador francés para impedir que los insurgentes avanzaran hasta la capital, Bamako. Acontinuación se estableció un frágil acuerdo, aún en vigor, pero sujeto a tambaleos constantes, debido a la presencia y las actividades de los grupos yihadistas que a su vez están interconectados con las redes terroristas que atraviesan el África subsahariana hasta llegar al norte de África .

¿Cui prodest? En 2013, Qatar no ocultó su simpatía por la rebelión tuareg, cuya causa fue patrocinada por los fascinantes documentales de Al Jazeera. Sin embargo, el interés mediático de Doha en los habitantes del desierto del Sahara ocultaba el suministro de armas y financiación a los terroristas; algo que fue revelado por las investigaciones realizadas por varios periódicos franceses.

El apoyo de Qatar a los grupos yihadistas en Mali se convirtió en un problema político en Francia que llevó a Marie Le Pen a afirmar que “Qatar se opone al trabajo que Francia está llevando a cabo en Mali porque dicha intervención amenaza con destruir a los aliados más fundamentalistas de Doha” .

En el mapa de la Primavera Árabe, diseñado por los estrategas de Qatar y de los Hermanos Musulmanes, Malí era una pieza de importancia crucial que podría haber permitido proyectar la influencia de la alianza islamista en el resto de África central y occidental, empezando desde Libia, Egipto y Túnez.

Las ambiciones de conquista del dúo Qatar-Hermanos Musulmanes fueron frustradas, pero siguen vivas. Por lo tanto, seguir desestabilizando a Mali contra la presencia francesa es una forma de atacar París. Mientras tanto, en Libia la lucha continúa en la capital, Trípoli, entre las milicias islamistas que apoyan al gobierno de Al Sarraj – armadas y financiadas por Doha y por la Turquía de Erdogan – y el Ejército Nacional de General Haftar, al que Francia ya ha reconocido como el principal interlocutor en el caso libio.

Pero esto no ocurre solamente afecta a Mali. El pequeño Burkina Faso, que limita con el centro de Mali y alberga tropas francesas, se ha visto recientemente afectado por los repetidos atentados terroristas que han atacado, sobre todo, a las minorías cristianas. La línea roja del yihad también está devorando a África y su punto de partida es bien conocido por todo el mundo.

 

 

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