Turquía: Erdogan prepara un avance represivo contra la oposición democrática

in News Es/NEWS INTERNAZIONALI

De Souad Sbai


Bajo la ya evidente dictadura del neo-sultán Erdogan, Turquía está tomando contornos cada vez más similares a los del Irán Jomeinista. No solo por el fundamentalismo que Erdogan y los erdoganistas imponen sobre todo a la nueva generación, tendencialmente laica y secular como la iraní, sino también por haber convertido a Turquía en un Estado canalla; una amenaza para la seguridad y la paz en el mundo al igual que el régimen jomeinista.

De este último, el régimen de Erdogan está copiando también los métodos represivos, brutales y sin escrúpulos contra sus oponentes. Las purgas de Erdogan se han convertido en la normalidad desde el famoso julio de 2016, desde aquel presunto golpe de Estado que permitió a Erdogan implementar el plan de purgas ya establecido. Hasta el momento se contabilizan 80,000 arrestados acusados de gulenismo: profesionales, académicos, enseñantes, funcionarios públicos, jueces, policías, militares. Las alternativas a la prisión son la suspensión de sus funciones para cientos de miles de personas o verse obligados a no hacer nada; amenazados por las prisiones de terror.


Pero además de los gulenistas, los arrestos, los ostracismos y las intimidaciones no se han olvidado de políticos, periodistas, activistas de los derechos humanos, kurdos y, en general, de quienes no se han sometido al sistema del Sultán-dictador. El número de detenidos en Turquía ha alcanzado los 800 mil y, desde luego, Erdogan no se plantea el problema del hacinamiento en las cárceles, ya que las purgas continúan imparables para limpiar a quienes no están de su parte.

Ni siquiera los extranjeros que residen en Turquía por motivos de trabajo pueden dormir tranquilos. El caso de Zaki Hassan, que es mucho peor que Khashoggi, nos ha dado una lección porque, a diferencia del periodista saudita en la nómina de Qatar y amante de los Hermanos Musulmanes, Hassan no parece estar involucrado de ninguna manera en los asuntos regionales. Además, las autoridades turcas no han presentado ninguna prueba que justifiquen las acusaciones por espionaje.

Por lo tanto, Hassan probablemente fue víctima de un complot organizado por los círculos islamistas árabes presentes en Estambul y por los servicios de inteligencia de Erdogan, quien literalmente construyó el incidente para desinformar a la comunidad internacional utilizando el eco de los mediático  garantizado por Al Jazeera. Un golpe bajo que refleja el alma de la alianza islamista formada por la Turquía de Erdogan, el Qatar de los emires de Al Thani y los Hermanos Musulmanes y que se extendiende hasta el régimen jomeinista iraní.

Ni siquiera el médico forense cree que Hassan se suicidó tal y como sus torturadores querían hacer creer a la familia de la víctima. De hecho, el informe habla de muerte por razones desconocidas. El cadáver presenta signos inequívocos de tortura, incluidos aquellos signos que corresponden al intento de ocultar la violencia sufrida. El rostro desfigurado y la extracción de todos los órganos vitales han indignado al mundo entero. La última palabra ahora la tiene la autopsia realizada por los médicos egipcios. La batalla de la familia de Hassan acaba de comenzar y pretende conseguir que la Corte Penal Internacional y la Comisión de Derechos Humanos de la ONU condenen a Erdogan.

Sin embargo, en la Turquía de Erdogan, la máquina de la represión no conoce pausas, así que inmediatamente se desató un nuevo caso: el arresto repentino de la esposa y la hija de un académico que murió en prisión después de que su estado de salud empeorara. Se trata de Ahmad Turan Ozgrit, también acusado de gulenismo cuando era asistente en la cátedra de ingeniería informática en la Universidad de Sakarya que murió de un ataque al corazón durante su detención.

Los motivos del arresto de Esra Ozgret, de 42 años, y de Sana Nour Ozrit, de 19, no se han divulgado, pero cualquier excusa para Erdogan es buena. La esperanza es que las dos mujeres sean liberadas tan pronto como sea posible, así como respetadas durante su estancia en prisión.

La repetición de las elecciones para el puesto de alcalde de Estambul podría representar una línea divisoria también desde el punto de vista de la represión. Al igual que Erdogan no aceptó el veredicto negativo de las urnas la primera vez tampoco lo hará en las segundas votaciones. En el caso de una nueva derrota, ya sabe cómo actuar y qué farsa organizar para evitar que la oposición democrática derrote a su partido en Estambul. Pero esto no es todo, de hecho, Erdogan está listo y dispuesto a reprimir cualquier intento de rebelión, siguiendo el modelo del Guía Supremo de Irán, Ali Khamenei, con motivo de la Ola Verde contra Ahmadinejad de 2009.

En Estambul existe el riesgo de que se produzca una carnicería cuya víctima principal será la nueva generación que se opone al Sultán-Dictador Erdogan. Y una vez más, la comunidad internacional sigue mirando de brazos cruzados.

 

 

La Voce del Patriota


Ultime da News Es

Vai a Inizio pagina