Obras y educación: Francisco elogia a los católicos marroquíes

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De Souad Sbai

A su llegada a Marruecos, el Papa Francisco emitió un pensamiento para la Iglesia católica marroquí, elogiando su contribución “en la construcción de una nación próspera y solidaria, teniendo en cuenta el bien común del pueblo”, en particular por sus “obras sociales y sus obras en el campo de la educación realizadas a través de sus escuelas abiertas a los estudiantes de todas las creencias, religiones y orígenes” y por ser “promotores y defensores de la fraternidad humana”.

Diálogo interreligioso, protección de los migrantes y defensa del medio ambiente: estos son los puntos clave de la visita del Papa Francisco a Marruecos y de su reunión con el Rey Mohammed VI. Quien primero dio la bienvenida al pontífice en Rabat fue la lluvia, un signo de bendición según la tradición del país norteafricano, una tierra a la que ciertamente no la falta hospitalidad y como muestra de ello regalaron dátiles y leche de almendras al Santo Padre. Pero sobre todo, para dar la bienvenida y escuchar al Papa durante su 28º viaje internacional, estuvo el abrazo de una multitud de entre veinticinco y cuarenta mil personas que estaban felices y entusiasmados por poder vivir en primera persona un momento histórico. Un momento histórico que del que todo el mundo está pendiente.

El encargado de hacer la presentación del Papa Francisco fue el rey Mohammed VI a través de un discurso que fue leído, no sorprendentemente, en cuatro idiomas diferentes: árabe, español, inglés y francés. Las palabras del soberano subrayan cómo este evento marca una verdadera “apertura y fertilización recíprocas” así como un “símbolo de equilibrio”.

“Nos hemos reunido intencionadamente entre el Mediterráneo y el Atlántico – explicó Mohammed VI – con el objetivo representar un símbolo de intercambio entre África y Europa. Porque queremos que esta visita sea un signo de esperanza”. Posteriormente hizo especial hincapié en la lucha contra la pobreza y la corrupción y en el cambio climático, pero también y sobre todo en la lucha contra el radicalismo, el resultado de la ignorancia que puede combatirse a través de la educación.

Para el papa Francisco, quien agradeció con visible gratitud la bienvenida recibida y el afecto mostrado y quien recordó la visita de Juan Pablo II a Casablanca en 1985, se trata de un paso adelante más dado en el camino emprendido con el reciente viaje realizado a Abu Dhabi durante el que se firmó la declaración de la fraternidad humana, gracias al cual espera “allanar el camino para un espíritu de colaboración fructífero y respetuoso” capaz de acabar con el fanatismo y el fundamentalismo. Juntos, como creyentes, siguiendo los valores comunes de paz, solidaridad y de respeto por las diferencias y la dignidad de cada persona. También elogió la Conferencia Internacional sobre los Derechos de las Minorías Religiosas en el Mundo Islámico de Marrakech 2016 por haber condenado cualquier tipo de instrumentalización religiosa para justificar actos violentos o discriminatorios.

El Papa Francisco también dedicó unas palabras de reconocimiento a la Conferencia Internacional sobre el Cambio Climático y a la Conferencia Intergubernamental sobre el Pacto Mundial para una migración segura, ordenada y regular. Ambos celebrados en Marruecos.

El Santo Padre además dedicó unas palabras a la iglesia católica marroquí, elogiando su contribución “a la construcción de una nación próspera y solidaria, teniendo en cuenta el bien común del pueblo”; elogiando en particular las “obras sociales y en el campo de la educación que han realizado a través de sus escuelas que están abierta a estudiantes de todas las creencias, religiones y orígenes” y el hecho de ser ” promotores y defensores de la fraternidad humana”.

Al concluir el discurso, celebrado en la explanada de la Torre Hassan, el Papa visitó el Mausoleo de Mohammed V y la tumba de Hassan II, donde hizo una ofrenda floral, antes de acudir al Palacio Real para una visita de cortesía.

Un día intenso y ciertamente histórico que concluyó con un importante evento fuera del programa: la firma de una declaración conjunta con el Rey Mohammed VI para reconocer la singularidad y santidad de la Ciudad Santa de Jerusalén / Al Qods Acharif, reconocida como “patrimonio común de La humanidad y que, sobre todo para los fieles de las tres religiones monoteístas, representa un lugar de encuentro y el símbolo de la coexistencia pacífica”.

 

La Nuova Bussola Quotidiana

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