Erdogan-Egyptian Muslim Brotherhood, divorce in sight?

Erdogan-Hermanos Musulmanes egipcios, ¿divorcio a la vista?

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De Souad Sbai

Se oyen rumores que hablan de la posible ruptura del matrimonio contraído entre Recep Tayyip Erdogan y los afiliados de los Hermanos Musulmanes de Egipto que encontraron un refugio seguro en Turquía donde escaparon de la campaña antiterrorista llevada a cabo desde El Cairo.

Según fuentes de la oposición con sede en Ankara y Estambul, la reciente extradición a Egipto del terrorista Mohamed Abdel Hafiz, el Hermano musulmán involucrado en el asesinato de un magistrado egipcio en 2015 con un coche bomba, sería un indicio del deseo de Erdogan de deshacerse de los miembros de la organización islamista que se han convertido en una presencia particularmente molesta en la corte del presidente turco.

Erdogan ha comenzado a sufrir las consecuencias de su imagen negativa ante los ojos de la comunidad internacional, comúnmente asociada con las purgas y las listas de proscritos de las que hasta ahora han sido víctimas millones de disidentes o presuntos disidentes, y con el apoyo que ha ofrecido a los grupos extremistas y terroristas, así como a los movimientos y a los partidos políticos unidos a los Hermanos Musulmanes en Medio Oriente y África del Norte, especialmente en Siria, Libia, Túnez y Egipto.

Erdogan pretende, por lo tanto, iniciar una operación de limpieza de su imagen y, al no poder calmar la represión interna, ha decidido sacrificar a los Hermanos Musulmanes para reabrir los canales de diálogo con Egipto y con los otros países que componen el Cuarteto Árabe Antiterrorismo (Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Bahrein).

Como reacción, los “Ikhwanis” establecidos en el territorio turco, confirmando la naturaleza subversiva de la organización, supuestamente conspiraron para provocar la destitución de Erdogan, tanto del liderazgo del partido Akp (Justicia y Desarrollo, un nombre típico de los partidos que son la expresión de los Hermanos Musulmanes) como del trono de sultán neo-otomano de la Turquía actual, favoreciendo el ascenso al trono de un candidato islamista alternativo en las próximas elecciones presidenciales.

Un desafío abierto para Erdogan, por lo tanto, que ha desencadenado la contraofensiva, de la cual la extradición de Hafiz es, en este momento, la señal más evidente. A su vez, esta contraofensiva parece haber desmembrado el campo de los Hermanos Musulmanes que cada vez están más divididos internamente en lo referente a las estrategias a adoptar. “La principal línea de fractura tiene que ver con los partidarios de la reconciliación con El Cairo y del acuerdo con Ankara, encabezado por Ibrahim Munir, y los integristas anti-al-Sisi y del conflicto con Erdogan liderado por Mohammad Kamal, promotor en Egipto de los grupos terroristas “tafkiri” que predican la muerte de los apóstatas e infieles.

Por otro lado, suponiendo que la luna de miel haya realmente terminado, los expertos de seguridad turcos dicen que para Erdogan será muy difícil acabar definitivamente con el matrimonio con los Hermanos Musulmanes. El entramado del sistema islamista que gira en torno al presidente turco y a los miembros egipcios de la organización es demasiado profundo para acabar con él sin repercusiones para el propio Erdogan, quien no tendría la fuerza suficiente para poner en marcha la guerra total que sería necesaria actualmente para librarse de los Hermanos Musulmanes.

Los Hermanos Musulmanes tienen vínculos muy estrechos con los altos representantes del régimen de Erdogan y pueden maniobrar en base a sus propios intereses gracias a la gran cantidad de recursos financieros disponible para ellos. Además, en el sector financiero, han realizado una serie de inversiones que, si se ven afectadas podrían dañar al pueblo turco, que ya es víctima de la crisis monetaria y de la recesión generadas por las políticas de gasto insostenible implementadas por Erdogan en la última década. El hecho de que a muchos de los miembros se les haya concedido la ciudadanía turca podría ser un obstáculo adicional, a tener en cuenta, para el sultán neo-otomano en el camino hacia el juicio final con los Hermanos Musulmanes de Egipto.

Un desenlace realista de la tensión probablemente será la reconfiguración de las relaciones entre Erdogan y los Hermanos Musulmanes egipcios de forma que Erdogan pueda lanzar una campaña de limpieza de imagen mediático-diplomática aunque para ello tenga que sacrificar a los miembros de la organización islamista, como sucedió con Hafiz; y que los Hermanos Musulmanes puedan seguir utilizando el territorio turco como una base operativa sin desestabilizar el trono del sultán neo-otomano ni obstaculizar la consecución de sus intereses.

El mediador de esta posible renegociación solo puede ser Qatar, el gran banquero y defensor de los Hermanos Musulmanes, así como el aliado estratégico de la Turquía de Erdogan. El régimen de Doha tiene todas las intenciones de asegurar que la línea roja de la yihad que le une a Estambul a través de los Hermanos Musulmanes no se rompa. La línea roja de la yihad en la que se basa la supervivencia de las ambiciones de conquista en el mundo árabe de los emires del clan Al Thani, cada vez más aislados a nivel regional y cada vez peor vistos por la comunidad internacional por la financiación del terrorismo y las violaciones de los derechos humanos que llevan a cabo, como Erdogan.

Resumiendo, la alianza islamista – que se extiende hasta el régimen jomeinista iraní – parece estar atravesando una etapa de desequilibrio interno destinado a desaparecer. Erdogan, por lo tanto, no abandonará la “rabia”, el saludo ejecutado con cuatro dedos apuntando al cielo utilizado por los Hermanos Musulmanes de todo el mundo.

 

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