From Syria to Sardinia, the red thread of jihad

Desde Siria hasta Cerdeña, el hilo rojo del yihad

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De Souad Sbai

Ahora Italia también tendrá que enfrentar el problema de los yihadistas que regresan de Siria, visto que Trump ha pedido a los países europeos, de donde vienen, que se encarguen de ellos. En el caso de Italia, los terroristas listos para regresar son solamente tres; no cientos, como en Alemania o Reino Unido, pero son igualmente un problema y esto lo demuestra la rebelión que ha tenido lugar en la prisión de Bancali, en Sassari, Cerdeña.

El tweet del presidente estadounidense Trump sobre los aproximadamente 800 detenidos y detenidas que forman parte de ISIS y que actualmente están custodiados por las fuerzas kurdas en el norte de Siria, ha metido a varios países europeos en problemas. Destacan Alemania y Gran Bretaña, que no parecen tener la intención de abrir las puertas de sus centros penitenciarios a los llamados “retornados”, los “combatientes extranjeros” que regresan. En cambio Francia, de inmediato respondió a la petición de la Casa Blanca anunciando la repatriación de 130 terroristas y de sus familias.

Londres y Berlín temen la gestión de los “repatriados” porque es posible que desde la cárcel adoctrinen y el recluten a otros individuos, atrayéndoles a la red de los Hermanos Musulmanes, siempre listos para acoger a nuevos seguidores. El ministro de Asuntos Exteriores de Alemania, Heiko Maas, explicó, a modo de justificación, la ausencia de un marco legal claro que permita juzgar a los “combatientes extranjeros” en un tribunal alemán. Ahora hay que ver la efectividad real de la amenaza emitida por Trump de liberarlos para inducir a Alemania y Gran Bretaña a asumir la responsabilidad en el territorio de partida.

Italia también ha sido instada a colaborar, pero de manera mucho menos preocupantes desde hoy, teniendo en cuenta que los yihadistas en cuestión son tres y no cientos como en el caso de Alemania y Gran Bretaña: se trata de un hombre, Samir Bougana, y dos mujeres, de las cuales solo se ha revelado el nombre de una, Meriem Rehaily, esposa de un militante de ISIS con quien tiene dos hijos. El gobierno aún no ha expresado qué medidas va a tomar, sin importar las voces que se oponen a su regreso, especialmente con respecto al joven Samir. Entrevistado por La Stampa, Samir admitió que era un terrorista, que se había radicalizado principalmente a través de Internet, pero ahora le gustaría regresar a Italia para llevar una vida normal como si no hubiera sucedido nada.

La cuestión de los “retornados” concierne a cientos de “combatientes extranjeros” detenidos también en Irak y no solo en Siria. La reacción más inmediata es la de no conceder a tales sujetos el lujo de un juicio justo ni el lujo de cumplir su condena en las cárceles italianas o europeas, aunque sean de máxima seguridad, dejándolos en manos de quienes les han capturado. Por otro lado, tanto los kurdos en Siria como las fuerzas de seguridad iraquíes tienen dificultades objetivas para mantener la custodia permanente de los “combatientes extranjeros” y, por lo tanto, la petición estadounidense queda justificada, teniendo en cuenta también la actual impracticabilidad política de un acuerdo con el gobierno sirio para que asuma la responsabilidad de la detención de los terroristas.

Aunque en un contexto indudablemente diferente y mucho menos problemático que el teatro sirio-iraquí, la preocupación de Gran Bretaña y Alemania unida a la detención de los “retornados” está justificada. De hecho, son jóvenes que muy difícilmente conseguirán des-radicalizarse realmente y, por lo tanto, habría que llevar un seguimiento de estos jóvenes incluso después de que hayan cumplido sus condenas (para Samir, Meriem y la otra mujer se habla de una condena de aproximadamente 10 años: ¿demasiado poco?). El significado de gestionar el encarcelamiento de los extremistas yihadistas, Italia lo conoce bien. Un significado que conocen especialmente bien los oficiales de la policía penitenciaria, responsables de más de 240 sujetos, divididos en los centros penitenciarios de Bancali, Nuoro, Rossano Calabro (Cosenza) y Asti. Las noticias más perturbadoras sigue llegando desde Bancali después de que un detenido radicalizado hiriese a un agente hace solo unos días.

El progresivo y ya denunciado desmantelamiento de las políticas de seguridad en la prisión, en nombre de la “vigilancia dinámica” y del “régimen penitenciario abierto”, ha dificultado aún más las condiciones en que la policía de la prisión está desempeñando su trabajo. El número de centinelas dentro de los muros de las cárceles se ha reducido, mientras que los controles de los prisioneros, quienes pueden estar en la celda entre 8 y 10 horas al día, son esporádicos y ocasionales, con el consiguiente aumento de episodios críticos. La agresión al agente anteriormente mencionada estuvo precedida por revueltas encabezadas por detenidos afiliados a ISIS. La alarma de radicalización a manos de los Hermanos Musulmanes sigue siendo alta.

Esta es la materia de los ministros del Interior y de Justicia, cuya intervención hasta el momento ha sido inexistente a pesar de los reiterados llamamientos realizados por el sindicato de policías de Bancali. Ni siquiera la campaña electoral antes de las elecciones regionales del domingo 24 de febrero, llevó a Matteo Salvini a hacer referencia sobre la situación de emergencia de la Casa Circondariale “Giovanni Bachiddu” en la reunión celebrada hoy en Sassari. Los Hermanos Musulmanes y los emires de Qatar que les patrocinan y que desde hace tiempo han convertido a Cerdeña en su propio feudo personal, dan las gracias.

 

La Nuova Bussola Quotidiana

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