United Arab Emirates: a gap in the Islamic world

Emiratos Árabes Unidos: una brecha en el mundo islámico El mundo islámico se está dividiendo en dos y el Papa indica claramente qué parte está a favor de un diálogo

in News Es/NEWS INTERNAZIONALI/Speciale Vaticano

De Souad Sbai


Al Jazeera, la Turquía de Erdogan y los Hermanos Musulmanes: estas son las únicas voces en el mundo árabe que no aplauden la visita y las palabras del Papa Francisco a los Emiratos. Es la demostración de que el mundo islámico se está dividiendo en dos y el Papa indica claramente qué parte está a favor de un diálogo.

La visita del Papa Francisco a los Emiratos Árabes Unidos ha sido alabada y considerada como un momento histórico por los medios de comunicación de todo el mundo, con la única excepción de Al Jazeera y esto ciertamente no es una sorpresa. Por otro lado, la bofetada al régimen de Qatar ha sido el hecho de hacer comprensible y evidente su intento de arrojar sombras y lodo sobre en un acontecimiento cuyas cifras coloca a los emires de Doha completamente al desnudo, dejándoles encerrados en sus responsabilidades frente a la comunidad internacional.


En el contexto del actual escenario en Medio Oriente, abrazando al Príncipe Heredero de Abu Dabi, Mohamed bin Zayed Al Nahyan, y al Gran Imán de Al Azhar, Sheik Ahmed Al Tayeb, el Papa ha indicado explícitamente a todo el mundo la identidad de la fuente de donde proviene el extremismo que ha devastado la región y su pueblo: Qatar, la Turquía de Erdogan y los Hermanos Musulmanes, en una creciente convergencia pan-islamista con el régimen jomeinista iraní.

Ciertamente no es una coincidencia que el Papa Francisco, en su discurso durante la Conferencia Mundial sobre la Fraternidad Humana, mencionara los conflictos en Siria, Yemen, Irak y Libia.

La destrucción de Siria y Libia es el fruto sangriento de los deseos de poder de los emires de Doha, del neo-Otomanismo de Erdogan y de los proyectos de conquista de los Hermanos Musulmanes, ocultos bajo el disfraz de la Primavera Árabe. Mientras tanto en Yemen, a través de las milicias Houthi, los ayatolás que desde hace 40 años tienen como rehenes a los iraníes, siguen adelante con la ocupación de un país árabe, incluida la capital Sana’a, con el apoyo ofrecido por Qatar entre bambalinas.

Al perseguir sus propias ambiciones hegemónicas en Medio Oriente, Teherán también está empujando al Irak post-ISIS hacia el rumbo del nuevo extremismo transmitido por la red de milicias lideradas por los pasdaran, los guardianes de una revolución islamista que en 1979 desencadenó la carrera hacia el extremismo en todo el mundo musulmán.

Es evidente, el ejercicio de manipulación al que ha recurrido Al Jazeera al asociar el “rechazo” del Papa de estas situaciones de conflicto con la participación de los Emiratos Árabes Unidos en las mismas. Si hay y ha habido una participación, especialmente en Yemen y Libia, se debe exclusivamente a la necesidad de luchar contra el avance territorial de las fuerzas del nuevo “polo” del islamismo mundial. Ante la beligerancia de los houthi que, de hecho, han invalidado el reciente acuerdo de paz alcanzado en Suecia con el gobierno legítimo en el marco de las Naciones Unidas, solamente los desinformados seguidores de Al Jazeera pueden creer que la crisis humanitaria yemení, “la peor del mundo”, fue “desencadenado debido a la intervención de Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y sus aliados”.

Además, la referencia que hace sobre los Emiratos diciendo que “recurren de manera masiva a los trabajadores extranjeros” que no tienen “ningún camino de naturalización” es paradójico y ciertamente indignante para la memoria de las 5,000 víctimas del régimen de esclavitud impuesto a los trabajadores extranjeros en las obras de construcción de los estadios y estructuras que albergarán la próxima Copa Mundial de fútbol.

Se trata de un golpe fatal para la ya escasa credibilidad periodística de la superpotencia mediática en manos de los emires de Doha, que pasó con facilidad de recibir el apoyo de Osama bin Laden al recibir la ayuda de Jabhat Al Nusra, la costilla de Al Qaeda en Siria.

No es fácil para la comunidad internacional islamista que gira en torno a Qatar y a la Turquía de Erdogan, digerir que el Papa Francisco ha firmado el documento sobre la Fraternidad Humana con el Gran Imán de Al Azhar y no con el jeque del terror y telepredicador de Al Jazeera, Yusuf Al Qaradawi, guía “espiritual” de los Hermanos Musulmanes.

Los Hermanos Musulmanes están automáticamente excluidos de la noción de Fraternidad promovida por el documento. De hecho, denuncia de manera clara la instrumentalización de la religión y de las escrituras sagradas con fines terroristas, que hasta ahora ha sido el modus operandi de la organización islamista, cuya predicación constituye la matriz ideológica del terrorismo contemporáneo desde Al Qaeda hasta ISIS.

Debido a esta exclusión, los Hermanos Musulmanes se ha mostrado particularmente resentidos, hasta el punto de condenar expresamente la visita del Papa Francisco a los Emiratos Árabes Unidos a través del nuevo presidente del Consejo Mundial de Ulemas Musulmanes, Ali Al Qaradaghi, sucesor de Al Qaradawi. Al Qaradaghi acusó al papa Francisco de legitimar a Abu Dhabi siendo un Estado que viola los derechos humanos y apoya los golpes de Estado contra la libertad del pueblo: una evidente distorsión de la realidad, que en cambio ve al trinomio Qatar, Turquía de Erdogan y Hermanos Musulmanes seguir insistiendo incluso ahora, después de haber fracasado con la Primavera Árabe, en promover la idea de cambios de régimen o el establecimiento de dictaduras islamistas en el Golfo, en Oriente Medio y en África del Norte.

El ataque contra los derechos humanos se debe al hecho de que el ego de los emires de Doha no puede soportar que el Papa Francisco haya definido a sus odiados Emiratos Árabes Unidos como un “modelo de coexistencia y encuentro entre diferentes civilizaciones y culturas”. Sin embargo, ante la vanidad y la arrogancia de Hamad y Tamim Al Thani, el Papa Francisco prefiere la sobriedad de Mohamed bin Zayed Al Nahyan, considera en Abu Dhabi el interlocutor privilegiado de la Iglesia y de las comunidades cristianas en Medio Oriente.

El heredero al trono de los Emiratos Árabes Unidos ha demostrado ser un líder ilustrado, abierto al intercambio cultural con Occidente (no hay más que visitar el Louvre de Abu Dhabi para entenderlo) y a la integración de los diversos componentes del crisol de cultural étnico y religioso que anima la vida del país. Un líder que simboliza la mayor parte del mundo árabe, la que ha roto definitivamente con los Hermanos Musulmanes y la que se opone firmemente a Qatar, el país que continúa patrocinando a los Hermanos Musulmanes.

Sin embargo, las puertas de la Fraternidad Humana permanecen abiertas para todos y sería muy sencillo para Qatar acceder a ellas, poniendo fin a la financiación del extremismo religioso y del terrorismo, tal y como subraya en el documento de Abu Dhabi. Pero para esto realmente serviría un milagro.

 

La Nuova Bussola Quotidiana


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