Super Cup: Saudi women and manipulation

Supercopa: mujeres sauditas y manipulación

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De Souad Sbai


En vista de las elecciones europeas de mayo, cada oportunidad es buena para hacer campaña electoral. La manipulación de la cuestión de los migrantes era esperada, y en algunos aspectos obvia; inesperada e inapropiada es la manipulación de la cuestión de las mujeres en Arabia Saudita que acompañará a los italianos todos los días al menos hasta el partido de la Supercopa que tendrá lugar entre Juventus y Milán en Yeda el 16 de enero. Matteo Salvini ayer volvió a sacar el tema nuevamente, reiterando en una entrevista televisiva que no verá ningún partido de fútbol en el que “en el estadio todas las mujeres están veladas”. A decir verdad, se trata de una negación de los ataques realizados previamente junto a Boldrini, centrándose en la obligación de las mujeres de entrar al estadio con un tutor masculino. Se demostró que esta obligación era solamente presunta porque la Embajada de Riad en Roma oficialmente dejó claro que “las mujeres en Arabia Saudita podrán ir solas al estadio”, las mujeres podrán asistir al encuentro en sectores separados de los hombres.

Para seguir alimentando la polémica ha sido necesario dirigir los tiros hacia el tema del velo: un movimiento de gran incoherencia. ¿Por qué tanta indignación en lo referente a las mujeres veladas sauditas y, en cambio, total indiferencia hacia las muchas mujeres musulmanas en Italia que continúan sufriendo la imposición del niqab y el burqa? Un buen argumento para la campaña electoral hubiera sido la introducción de una ley que prohibiera tal imposición al menos en lugares públicos, mostrando así un interés más sincero en los derechos de las mujeres musulmanas.


El silencio ensordecedor sobre este tema se debe probablemente al veto de aquellos que se podrían beneficiar de la controversia creada por la Supercopa italiana en Arabia Saudita: los emires de Qatar. Repentinamente Qatar pasó de ser un Estado terrorista a un campeón de la moderación. Para recibir a los emires vale la pena alquilar un esmoquin, cerrando los ojos y la boca frente a la agenda extremista de la que son portadores junto a los Hermanos Musulmanes: una agenda que impone el velo y por lo tanto la sumisión de la mujer como instrumento de afirmación política e ideológica.

Los ojos y la boca permanecen cerrados incluso ante el hecho de que el próximo Mundial de fútbol se llevará a cabo en Qatar; un país donde, de acuerdo con la agenda mencionada anteriormente, las mujeres están sujetas a condiciones de opresión absoluta y los hombres se ven obligados a sobrevivir en un estado de esclavitud: para confirmarlo solamente es necesario ver cómo son tratados los trabajadores extranjeros que construyen los estadios y las instalaciones que albergarán la mayor competencia de fútbol en 2022. Sin embargo, la indignación no se hace oir ante las numerosas muertes y lesiones ocurridas hasta el momento en las obras de construcción en Doha. También hay que tener en cuenta que la Supercopa italiana se celebró en Qatar dos veces en el pasado, en 2014 y en 2016, sin ninguna objeción formulada por quienes en aquel momento condenaban a Qatar definiéndolo como un Estado terrorista.

El mundo del deporte ha dado la dimensión correcta a la polémica en curso y el significado correcto a la iniciativa de la Supercopa de Italia en Arabia Saudita. El presidente de Coni, Giovanni Malagò, ha hablado abiertamente sobre “el triunfo de la hipocresía de muchas personas”, afirmando que Qatar “tiene leyes iguales o incluso más restrictivas”. El presidente de la Lega Serie A, Gaetano Miccichè, ha definido el marco y la dinámica dentro del evento deportivo: “Cada cambio requiere tiempo, paciencia y el deseo de confrontarse con mundos distantes. Hasta el año pasado, las mujeres no podían asistir a ningún evento deportivo pero desde hace unos meses tienen acceso a los estadios donde han comenzado a asistir con entusiasmo. Además estamos trabajando para garantizar que en las próximas ediciones que se jueguen en el país las mujeres puedan acceder a todos los sectores del estadio. Y quiero aclarar que las mujeres podrán acudir al partido sin ningún acompañante y no como han comunicado erróneamente quienes quieren manipular el tema: nuestra Supercopa será recordada por la historia como la primera competencia internacional oficial aque las mujeres sauditas podrán ver en vivo”.

El deporte italiano compensa así las deficiencias de la política y de las instituciones, ofreciendo su apoyo al proceso de reforma en Arabia Saudita en relación con los derechos de las mujeres en una perspectiva a largo plazo. Y esto es lo que necesita Arabia Saudita de la comunidad internacional para continuar en el camino del cambio que ha iniciado con la eliminación de la prohibición de conducir a las mujeres y con otras medidas que afectan al ámbito administrativo, legal y laboral. Mientras que en Italia se juega el partido de la manipulación, en Arabia Saudita las mujeres están jugando la partida de la vida. Los derechos humanos no son un deporte.


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