We're all brothers. Even the Muslim Brotherhood?

Todos somos hermanos ¿También los Hermanos Musulmanes?

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Souad Sbai

De Souad Sbai

“Todos somos hermanos”, dijo el Papa Francisco durante la bendición navideña del Urbi et Orbi. ¿También los terroristas yihadistas? Todos ellos forman parte, directa o indirectamente, de otra Hermandad, los Hermanos Musulmanes. Este es el problema que debemos enfrentar si queremos paz y verdadera hermandad.

“Todos somos hermanos”, dijo el Papa Francisco durante la bendición navideña de Urbi et Orbi, “hermanos de humanidad”. El Papa se refería concretamente al tema de los migrantes y la recepción de personas de diferentes grupos étnicos, culturas y religiones. Sus palabras, sin embargo, tienen un significado más amplio y pueden aplicarse a otros ámbitos, incluido el extremismo. Al principio, admito que sentí una fuerte sensación de inquietud al sentirme “hermana” de los terroristas yihadistas, que están masacrando y cortando cabezas, además e incorrectamente en nombre de Dios.

Estas personas o han escapado de la familia humana o son el componente maligno que quiere dominar al componente bueno que ama el amor, la vida, los derechos humanos, la democracia y la libertad, incluso la religiosa. Distinguir entre el bien y el mal es, por lo tanto, un deber, para que los predicadores del odio y la muerte, de la aniquilación de la dignidad de las mujeres, del fanatismo y de la intolerancia que hacen proselitismo destruyendo así a la familia humana no prevalezcan sobre los hermanos y hermanas que desean la paz (para todos). Hacer referencia a los Hermanos Musulmanes y a los países que apoyan sus proyectos de conquista – Qatar y Turquía – no es una casualidad.

El enésimo informe sobre la Doctrina Social de la Iglesia en el Mundo sobre el tema Islam, un problema político, publicado por el Observatorio Cardenal Van Thuân, ha puesto el foco de atención en los desafíos que el Islam presenta actualmente a Europa y Occidente, incluyendo la cuestión del extremismo que genera el terrorismo. El mismo que ha destruido y ha manchado de sangre a “la amada y martirizada Siria”, por la cual el Papa Francisco rezó el pasado 25 de diciembre. En ambos casos, las divisiones, la discriminación y la violencia nos lleva a una matriz ideológica, la de los Hermanos Musulmanes, que durante casi un siglo sembró la maleza que ha producido el yihadismo global como una cosecha.

Desde el intento de establecer dictaduras fundamentalistas en Oriente Medio y en el norte de África bajo el disfraz de la llamada Primavera Árabe, hasta la penetración en los ganglios vitales de Occidente para hacer avanzar su proyecto de conquista, los Hermanos Musulmanes son hoy en día la mayor amenaza para la fraternidad de la familia humana evocada por el Papa Francisco. De esto es plenamente consciente y esto queda demostrado por su inminente visita a Abu Dhabi, programada para principios de febrero, que irá seguida de un viaje a Marruecos a fines de marzo.

Frente a la arrogancia islamista, bien encarnada por los emires de Qatar, por Erdogan y por los exponentes y simpatizantes de los Hermanos Musulmanes, el Vaticano, tradicionalmente muy prudente desde un punto de vista diplomático, parece querer destacar sus relaciones privilegiadas con los países moderados del mundo árabe-musulmán. Esto es un indicio de gran valor geopolítico que, en cambio, contrasta con la elección realizada por el Estado italiano, que se ha colocado vilmente bajo la protección del campo islamista presidido por Qatar.

Por lo tanto, si el Islam se ha convertido en un problema político, para resolverlo es necesario abordar de manera decisiva la cuestión de los Hermanos Musulmanes, el componente malsano de la gran familia humana. ¿Qué acciones concretas están llamados a emprender los hermanos y hermanas que trabajan por la paz? ¿Qué camino deben tener quienes quieren garantizar que la fraternidad prevalezca en el mundo? Este podría ser el objeto de la próxima homilía.

La Nuova Bussola Quotidiana

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