Europa tiene un problema: se llama Hermanos Musulmanes

Europa tiene un problema: se llama Hermanos Musulmanes Para afrontar la cuestión del Islam en Occidente es necesario afrontar el tema de los Hermanos Musulmanes

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Europa tiene un problema: se llama Hermanos Musulmanes

De Souad Sbai


En Europa se acreditan como una fuerza islámica moderada y abierta al pluralismo pero en realidad, los Hermanos Musulmanes solamente son un engaño para aprovecharse las debilidades de las democracias occidentales con el objetivo de llevar a cabo su proyecto de conquista. Es un desafío que solo los falsos profetas del multiculturalismo e integración impiden ver y enfrentar. ¿Durante cuánto tiempo podremos mantener los atentados lejos de Italia? Continúa el debate sobre el Informe del Observatorio Cardinale Van Thuân dedicado al “Islam, un problema político”.

La publicación del décimo “Informe sobre la Doctrina Social de la Iglesia en el Mundo” sobre el tema “Islam, problema político” (Cantagalli, 2018), del Observatorio Cardenale Van Thuân, abre una ventana de oportunidad para relanzar el debate sobre una cuestión decisiva para el futuro de Europa y Occidente. El estudio relaciona el enfoque del islam y del cristianismo hacia la realidad contemporánea: una interesante comparación desde la cual, sin embargo, no solo hay puntos de convergencia y áreas en las que, a través del diálogo, la reunión parece posible.


De hecho, el estudio atribuye la importancia necesaria a las divergencias que muchos aún no quieren ver. Divergencias que tienen que ver con la esfera teológica y doctrinal pero que también influyen en la esfera política cuando los principios y conceptos religiosos se trasladan al plano ideológico, causando un impacto significativo en la realidad y en el curso de los acontecimientos.

Desde este punto de vista, es innegable que el Islam actual presenta problemas muy serios para Europa y Occidente, de los cuales los falsos profetas del multiculturalismo y la integración se niegan a adquirir plena conciencia. En cambio, allí donde se ha adquirido esta conciencia y está presente, se encuentran enormes dificultades para establecer iniciativas concretas, oportunas y eficaces para abordar estos problemas adecuadamente: los gobiernos y los líderes políticos, incluso cuando reconocen que la tipología del Islam que se está abriendo camino en las democracias occidentales libres tiene rasgos marcadamente fundamentalistas y persigue objetivos de conquista, no tienen el coraje de actuar en consecuencia por temor a la excomunión mediática de los falsos profetas.

En Italia, por ejemplo, si en contra de un simple decreto como el de seguridad aprobado por el actual ejecutivo, compuesto por tímidas medidas correctivas, se han puesto en marcha los tradicionales mecanismos de “resistencia” contra los fascismos imaginarios; tomar medidas para erradicar realmente las redes de propagación del extremismo provocaría una “resistencia” aún mayor. Y obviamente, de esta realidad se aprovechan los propagadores del extremismo que conocen perfectamente las debilidades de los sistemas occidentales y saben cómo explotarlos para seguir adelante con su agenda islamista generadora del terrorismo. El caso más obvio es el de los Hermanos Musulmanes.

Organización fundada en los años 20 del siglo pasado en Egipto como reacción tanto ante el final del Califato Otomano como ante la colonización británica gracias al incansable trabajo de sus miembros y propagandistas, los Hermanos Musulmanes han conseguido constituir la matriz ideológica del terrorismo yihadista contemporáneo en la que se inspiró primero Al Qaeda y posteriormente ISIS. Por otro lado, con un paciente y largo trabajo de penetración, los Hermanos Musulmanes están ocupando cada vez más espacio en el tejido religioso, social, cultural, político y económico de los países de Medio Oriente, hasta el punto de intentar conquistarlo aprovechando las revueltas que han pasado a la historia inapropiadamente bajo el nombre “Primaveras Árabe”. El objetivo de los Hermanos Musulmanes era establecer dictaduras fundamentalistas y utilizarlas como plataforma para el renacimiento de un Califato global que también incluye a Occidente.

Este proyecto ha fracasado, pero las ambiciones de los Hermanos Musulmanes y de los Estados que les apoyan, Qatar y la Turquía de Erdogan, siguen siendo las misma tanto en lo referente al mundo árabe como a Occidente. Las vastas y profundas redes de influencia de los Hermanos Musulmanes están arraigadas desde hace décadas en Europa y Estados Unidos, donde la puerta de entrada a las instituciones y al sistema en su conjunto está representada por las fuerzas políticas y culturales de la izquierda: desde el PD italiano hasta el estadounidense, están muy felices de favorecer su ascenso en nombre del multiculturalismo mal entendido y de la integración mal comprendida.

La reciente aceptación del estado laico y del pluralismo solamente es una parte del engaño con el que los Hermanos Musulmanes siguen encaminando “dulcemente” a las diversas fuerzas “arcoiris” hacia sus objetivos. Del estado laico y el pluralismo, los Hermanos Musulmanes aprovechan el amplio margen de maniobra ofrecido para acreditarse como una organización moderada y un interlocutor privilegiado de los gobiernos e incluso de las fuerzas de seguridad. Sin embargo, en los miles de mezquitas, lugares de oración, centros culturales y de captación, tanto en las cárceles como en Internet, es el Estado Islámico, ISIS,  lo que se promociona, junto con el odio hacia Occidente que conduce al terrorismo yihadista. El terrorismo hasta ahora no ha tocado los mercados navideños de Italia, pero ¿cuánto tiempo seguiremos a salvo?

Por lo tanto, para afrontar la cuestión del Islam en Occidente es necesario afrontar el tema de los Hermanos Musulmanes. Un tema que influye en la política, en la seguridad y, por supuesto, en el ámbito religioso. El informe del Observatorio Cardinale Van Thuân presta especial atención a los problemas planteados por el Islam hoy en día pero también presta especial atención al hecho de que la Iglesia debería tomar una posición que contribuya realmente a la resolución del problema. Los Hermanos Musulmanes son el componente mayoritario de la comunidad islámica en Italia y es hora de separar el trigo de la paja.


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