Yihadistas en Cerdeña: los frutos envenenados de Qatar

Yihadistas en Cerdeña: los frutos envenenados de Qatar Más Qatar significa más terrorismo

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Más Qatar significa más terrorismo

De Souad Sbai


El arresto de un aspirante a terrorista de origen palestino, Alaji Amin, en Macomer, en la provincia de Nuoro (Cerdeña), es una nueva prueba que demuestra el verdadero fin de la política de “dulce colonización” de Qatar. Las inversiones masivas de Qatar en la isla coinciden con un proceso de radicalización.

Más Qatar significa más terrorismo: el arresto de un aspirante a terrorista de origen palestino, Alaji Amin, en Macomer, en la provincia de Nuoro, es otra prueba más que lo demuestra. De hecho, el peligro que supone el terrorismo en Cerdeña es una consecuencia de la presencia masiva de Qatar en la región, donde los emires del clan Al Thani han establecido desde hace mucho tiempo su feudo personal. Las inversiones masivas que Qatar ha realizado en los sectores más dispares – desde el turismo hasta la salud – sirven para ocultar el extremismo y la radicalización que propaga el régimen de Doha a través de mezquitas ilegales, asociaciones pseudo-culturales e imanes autoproclamados pertenecientes a los Hermanos Musulmanes.


Sin embargo, Qatar ha implementado en toda Italia este esquema de “doble dirección” que por un lado compra la indulgencia de la clase dirigente política y económica italiana para permitir que por el otro lado avance la agenda islamista de los Hermanos Musulmanes. Y esto queda demostrado con las numerosas detenciones llevados a cabo hace unos días en Lombardía, Piemonte, Emilia-Romagna y Abruzzo durante las investigaciones realizadas en relación con el arresto de un joven egipcio radicalizado que también es un aspirante a terrorista. No podemos olvidar la larga lista de arrestos y expulsiones que se han producido a lo largo de la bota este año.

En medio de la indiferencia del mundo político, las fuerzas policiales y los servicios de información son, una vez más, los encargados de garantizar la salvación de Italia y la seguridad del país. Pero ante el aumento del extremismo y del riesgo que conlleva – de acuerdo con las primeras declaraciones, Amin estaba listo para usar veneno o armas químicas – ya no basta con “apañárselas” impidiendo que la amenaza de un ataque terrorista se concretice. En cambio, es necesario evitar que la amenaza se forme: hay que hacer mucho más para evitar la propagación del trasfondo ideológico que se acaba convirtiendo en terrorismo. Desde este punto de vista, lamentablemente el rumbo es, cuanto menos, inquietante.

Abrir las puertas del Quirinale y de los palacios a la “dulce colonización” de Qatar continuará favoreciendo la radicalización dentro de la comunidad islámica que vive en Italia y la policía y los servicios de información estarán cada vez más ocupados en evitar que cualquiera acabe muerte; pero ¿cuánto tiempo duraremos sin muertos ni heridos? Sin no se toman medidas más estrictas y efectivas enfocadas a cortar de raíz cualquier tipo de proselitismo llevado a cabo por parte de los Hermanos Musulmanes en territorio italiano, el número de aspirantes a asesinos – “mártires” según la visión distorsionada de la realidad que caracteriza a los círculos yihadistas – está destinado a aumentar aún más. ¿Podrán la policía y los servicios de información detener a todos antes de que actúen? En caso contrario, la responsabilidad debe recaer en la política y en las instituciones.

Mientras tanto, la caza al yihadista está llenando las prisiones italianas que ya estaban abarrotadas; y Cerdeña sigue siendo el centro de atención. Tal y como denuncia un sindicato local, la prisión de Sassari, donde existe un área dedicada exclusivamente a los detenidos por delitos terroristas, está de hecho en estado de alerta tanto por el hacinamiento como por las difíciles condiciones en las que la policía de la prisión se ve obligada a desempeñar su trabajo. En nombre de la “vigilancia dinámica” y del “régimen penitenciario abierto”, el número de centinelas en los muros de la prisión se ha reducido con el consiguiente aumento de fugas y los controles de los detenidos, autorizados a salir de la celda entre de las 8:00 a las 10:00 horas, son esporádicas y ocasionales con el consiguiente aumento de situaciones críticas.

La eliminación de las políticas de seguridad en la prisión de Sassari descritas por el sindicato satisface las necesidades de los Hermanos Musulmanes, que en los centros penitenciarios tienen una de sus bases principales de adoctrinamiento y reclutamiento de nuevos secuaces. Dentro de un entorno de libertad sustancial para la radicalización yihadista como la prisión de Sassari es donde Hafiz Muhammad Zulkifal Zulkifal, paquistaní y ex imán de Zingonia, provincia de Bérgamo, pueden seguir dando sus sermones y guiando la oración de personajes como Nabil Benamir, un marroquí arrestado a fines de 2017 por cargos de pertenencia a ISIS y el protagonista de un par de revueltas llevadas a cabo en nombre del Califato.

Al fenómeno de la radicalización de las cárceles y al peligro que representa la presencia de Qatar debemos añadir la cuestión de los continuos desembarques de migrantes en las costas de Cerdeña, especialmente de la nacionalidad argelina. Es razonable pensar que entre estos inmigrantes haya sujetos radicalizados o que puedan ser fácilmente radicalizados. Es probable que la situación en la región empeore dramáticamente y esto pone en tela de juicio a la política y a las instituciones. ¿Los ministros competentes del actual gobierno del cambio oirán el grito de alarma proveniente de Sassari y del resto de Cerdeña?

Fuente: La Nuova Bussola Quotidiana


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