Hina: asesinada dos veces. Souad Sbai: "Los terroristas no olvidan ni siquiera cuando su víctima ya está muerta"

Hina: asesinada dos veces. Souad Sbai: “Los terroristas no olvidan ni siquiera cuando su víctima ya está muerta” El hermano quita la foto de la tumba de Hina porque "es indecorosa"

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El hermano quita la foto de la tumba de Hina porque “es indecorosa”

Hina Saleem ha sido asesinada por segunda vez. Hina era una joven de 21 años, de origen paquistaní pero residente en Italia que murió a manos de quienes le dieron la vida: en 2006 su padre la mató porque Hina quería vivir en de manera occidental. Asesinada porque quería vivir y punto. Había encontrado trabajo en una pizzería de Brescia donde vivía con su novio, Giuseppe Tempini, un joven trabajador de treinta y tres años.

Hina quería vivir su historia de amor y su propia vida pero su novio no era musulmán por lo que no ni su padre ni su familia aceptaban la relación. Ahora Hina, ha sido asesinada por segunda vez, y nuevamente aquí, en Italia, donde en los últimos días la foto de la tumba donde descansa su cuerpo ha desaparecido porque su hermano mayor se ha encargado de quitarla. Suleman, el hermano mayor de Hina, se convirtió en el cabeza de familia tras el arresto del padre.


El cabeza de familia quito la foto por falta de decoro: “En esa foto, Hina estaba demasiado desnuda, llevaba una camiseta rosa y ese no es un modo respetuoso en el que se exhibirse en una lápida”. La foto de la lápida de mármol en el cementerio de Brescia, se colocó en junio del año pasado, gracias a un misterioso bienhechor que quiso dar un entierro digno a Hina. Por este motivo podemos decir alto y claro que Hina ha sido asesinada por segunda vez. Souad Sbai, ex miembro del Parlamento Italiano y presidenta de Acmid (Asociación de Mujeres Marroquíes en Italia), habló sobre esta noticia: “Los terroristas no olvidan, ni siquiera cuando su víctima ya está muerta”.

Souad Sbai conoce muy bien la historia Hina y como miembro del Parlamento Italiano, se ocupó personalmente de su caso; con Acmid luchó en los tribunales contra el padre de Hina y los demás miembros de la familia que cometieron el crimen de la joven, sangre de su sangre. En 2007, durante el juicio contra los asesinos de Hina Saleem, la periodista Souad Sbai consiguió llenar docenas de autobuses que partieron desde Roma, Loreto, Milán y Turín con destino a Brescia en los que viajaban mujeres, hombres y niños y representantes de todas las comunidades: islámicos, judíos, cristianos, laicos, asociaciones de voluntariado, ciudadanos, políticos, representantes de la ciudad de Brescia; todos unidos para mostrar su afecto por esa pobre muchacha que en lugar de alcanzar su sueño ha acabado en el cementerio. Ocurrió el 11 de agosto de 2006. Tras el descubrimiento del cadáver, salieron a la luz macabros detalles: la joven fue prácticamente decapitada. Souad Sbai además confirma que “Hina Saleem fue objeto de violencia sexual por parte del padre: esta es la razón por la cual, según los jueces, la motivación del crimen cometido por el acusado surgió de una relación patológica y distorsionada de la posesión paternal. Posesión-dominación, para ser más precisos”.

Macabros y atroces detalles que solamente conoce quién ha peleado en esta batalla contra el fundamentalismo de matriz islámica que crece cada día en Italia. El papel de la madre fue igualmente horrible; Souad Sbai recuerda algunos de los momentos que tuvieron lugar durante el juicio contra los asesinos de Hina: “Es incomprensible la actitud que tuvo la madre de la joven durante el juicio; justificó a su esposo argumentando que su hija estaba marcada por la ignominia y que cuando ocurrían ciertas cosas dentro del entorno familiar había que padecer y callar. Además la familia de la joven está investigando contra del abogado civil. Es como si este fuese el destino natural de las mujeres”.

Mujeres sometidas por el yugo del terror, de la violencia machista, todavía hay muchas, demasiadas en Italia. Otras mujeres, como Souad Sbai o las incansables defensoras de los derechos humanos de Acmid, lo saben bien y todos los días, desde hace años, luchan contra la sharia. Las mujeres como Hina no tuvieron felicidad, por eso al menos deben tener justicia y respeto.

C.P. & S.H.D.


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