Libya: Haftar will be absent in Palermo

Libia: Haftar falta a la cita de Palermo

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Las dudas sobre el éxito de esta conferencia aumentan exponencialmente

De Souad Sbai

Supuestamente el general Haftar, un hombre fuerte del este de Libia, ha anunciado a través de los órganos de la LNA, las Fuerzas Armadas de Libia, que no participará en la Conferencia sobre Libia ya que asistirán ciertas personas con las que no quiere tener ningún tipo de relación, refiriéndose de manera particular a la “presencia de representantes de Qatar y de un grupo vinculado a Al Qaeda”.

Hace unos días, surgía un rumor que confirmaban la participación del general en Palermo, después de que “La Stampa” publicara un artículo comunicando un posible “sí” de Haftar a la conferencia.  Un supuesto sí obtenido gracias a la persuasión ejercida por Alberto Maneti (director del AISE, servicio de inteligencia extranjera de Italia, en pre-jubilación) que viajó a Rusia hace unos días para asistir a la reunión que tuvo lugar entre el propio Haftar y el ministro de Defensa ruso, Sergei Kuzhugetovich Shoigu.

Por lo tanto, en principio no habrá nadie del ala este del país en Palermo donde ya están comenzando a llegar las otras delegaciones. Haftar parece haber sido bastante claro sobre su participación en los tableros donde juega Qatar. Qatar es un país que está bajo sospecha internacional por el papel que desempeña apoyando y financiando el terrorismo islamista, junto a Turquía que a su vez apoya a Qatar “con armas y dinero, así como con apoyo político y mediático”.

Sinceramente pienso que todo esto es demasiado para el líder libio que ve a su homólogo “occidental” Fayez al-Sarraj, no solo tratando de cerrar acuerdos de poder gracias al apoyo de naciones extranjeras sin ninguna autoridad concreta en suelo libio, sino también viajando a la Turquía de Erdogan, con motivo de una reunión que también contó con la presencia del ministro de defensa turco, Hulusi Akar y del presidente del Consejo Superior de Estado de Libia, Khaled al-Meshri. Haftar no se sienta a la mesa con esos personajes apoyados y financiados por los Hermanos Musulmanes, oficialmente considerada como una organización terrorista prácticamente en todo el Medio Oriente y en el Norte de África, con la excepción del país de Al Thani, que acogió a los líderes de los Hermanos Musulmanes y les brindó su hospitalidad y la posibilidad de organizarse y planificar los pasos a seguir.

Entre otras cosas, en este momento se habla del uso de las fuerzas militares turcas en Libia para ejecutar actividades de cooperación y para entrenar a las fuerzas armadas libias. Lo que está claro es que el General no está precisamente contento con Qatar.

Ya en diciembre del año pasado el portavoz del general acusó abiertamente a Qatar de financiar los bolsillos de Al Qaeda para reclutar y reorganizar sus fuerzas en territorio libio.

Durante una rueda de prensa, se presentaron pruebas que demostraban la relación de varios líderes de Qatar con el grupo terrorista; una relación desvelada gracias a las escuchas telefónicas registradas por los servicios de seguridad del ejército liderado por Haftar.

En particular, el coronel Salem Ali Jarboui, militar de Qatar en los países del Magreb, en junio de 2017 supuestamente transfirió 8 mil millones de dólares de la sucursal tunecina del Qatar National Bank a la Banque de l’Habitat, también en el mismo país del norte de África.

Posteriormente, las sumas transferidas se pusieron a disponibilidad de ex criminales que, a su vez, estaban vinculados a Al Qaeda en el Magreb Islámico, con el objetivo de apoyar a la resistencia contra Haftar y a organizar atentados como por ejemplo el que tuvo lugar en el oleoducto que une a Al Zanqut con el Puerto de Al Sidra en la zona de la Media Luna Roja petrolífera. Aquel atentado provocó un colapso en la producción de aproximadamente 100 mil barriles diarios de petróleo.

En todo esto, también es esencial tener en cuenta la presencia de Egipto, un país que además de compartir la frontera con Libia, también comparte sus esfuerzos militares contra el paso de terroristas a través del desierto del Sinaí, donde aquellos que han huido de Raqqa y los otros antiguos bastiones del Estado Islámico se han reorganizado en células de diversas dimensiones y representan un peligro constante y permanente para los gobiernos de la zona.

Desde hace meses, Al Sisi está llevando a cabo negociaciones para reunificar las fuerzas de seguridad libias, afirmando de hecho que Haftar es el único hombre capaz de pacificar Libia y de instaurar las exigencias políticas, sociales, de seguridad y orden que llegan desde Tripolitania, Fezzan y Cyrenaica. Su costa siempre ha desempeñado un papel muy activo y operativo, combatiendo militarmente contra los atentados y las amenazas terroristas llevados a cabo por ex miembros de ISIS, que se movían de manera segura entre las fronteras turco/iraquí para mayor gloria de Erdogan quien reiteró la voluntad de Turquía de contribuir a la reconstrucción de Libia.

Por lo tanto, las dudas sobre el éxito de esta conferencia aumentan exponencialmente. Quizás una agenda poco clara y poco transparente; tal vez demasiados intereses en juego con muchos países (Francia en primer lugar) decididos a quedarse con los pozos petrolíferos y a mantener una presencia económicamente fuerte pero sin que exista un vínculo igualmente fuerte de agentes político-estratégicos en la base. Tal vez se tendría que haber prestado más atención a la lista de invitados que aunque puede parecer institucional, está claro que sus componentes dependen más o menos de una de las partes involucradas, lo que provoca un mal humor político que es difícil de manejar incluso para unos especialistas de los acuerdos en los despachos como somos nosotros los italianos. Una cita que podría ser decisiva para nuestro futuro energético, prácticamente paralizado desde el punto de vista de la protección de los intereses estratégicos nacionales.

De hecho, todavía estamos esperando a que el gobierno italiano nombre a los nuevos jefes de los servicios de seguridad de la República Italiana, es decir, a los servicios secretos del país. Nos presentamos en Palermo con el director del AISE  y con el director del departamento del sistema de información para la seguridad de Italia (Dis); ambos han renunciado a su cargo por fin de mandato no renovable. Resumiendo, nos presentamos a una guerra de espías sin el líder de los espías, actuando solamente la administración normal de acuerdo con los protocolos de la última autoridad delegada por el presidente del Consejo (Marco Minniti); un cargo en suspenso también para el presidente Giuseppe Conte.

Nos encontramos entre dos fuegos: la opción de apoyar a quienes luchan contra el terrorismo desde hace tiempo en su propia casa que señala el objetivo real que debe ser sancionado (Qatar y Turquía), y la lentitud a la hora de elegir a las figuras clave de este Gobierno, que debería establecer las normas de seguridad y mejorar la posición defensiva y estratégica del país.

Al-Sarraj, antes de volar a Palermo, viajará a París para mantener una reunión con su principal partidario, el presidente Emmanuel Macron, quien – y ahora ha quedado claro – quiere imponer su impronta en toda la región de habla francesa del norte de África, ratificando una invasión casi poscolonial. El propio Al-Sarraj en una entrevista de “France Press” habló sobre la rivalidad entre Roma y París, tratando de empujar a ambos hacia una solución que esperamos no sea beneficiosa solamente para los “primos” de más allá de los Alpes, acostumbrados a ir siempre “un poco demasiado a su bola” a pesar de los sermones sobre la unidad europea y los mercados y movimientos comunes … pero solo cuando le conviene a París.

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