La muerte de Khashoggi y los venenos en la corte Una trama que esconden figuras ambiguas

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La muerte de Khashoggi y los venenos en la corte

De Francesca Musacchio

Es posible que el cuerpo de Jamal Khashoggi haya sido disuelto en ácido para eliminar cualquier rastro pero las verdaderas consecuencias del asesinato de Khashoggi aún no han visto la luz. Un mes después de la muerte del periodista saudí, desaparecido tras entrar en el consulado de Riad en Estambul, la verdad aún no ha visto la luz. El principal sospechoso de haber cometido el crimen es Mohammed bin Salman, el príncipe heredero de la familia Saud. En este momento, las pistas apuntan hacia él. Arabia Saudita admitió que el periodista del Washington Post fue asesinado en la sede diplomática de Turquía pero esto no es suficiente para la comunidad internacional que quiere los nombres de los responsables y, sobre todo, el cuerpo de Khashoggi.

Lo que ocurrió el pasado 2 de octubre en Estambul pone en peligro las relaciones de Riad con muchos países pero este es un aspecto insignificante en comparación con las tramas ocultas tras este atroz crimen.

Una trama que esconden figuras ambiguas. Los venenos dentro de la familia Saud donde, según algunos, se está combatiendo una guerra feroz contra MbS (Mohammed bin Salman), habrían sido el motivo del asesinato. El objetivo habría sido hacerle quedar mal a los ojos del mundo para deslegitimarle y arrebatarle el poder. Y en la Corte habría iniciado el aislamiento de bin Salman a favor del príncipe Ahmed bin AbdulAziz. Una de muchas hipótesis existentes que se basa en envidias y rencores familiares que son difíciles de descifrar desde el mundo exterior. Por lo tanto, de acuerdo con esta teoría, Khashoggi sería el perfil perfecto para meter en problemas a MbS.

La estabilidad de Arabia Saudita sigue siendo un punto importante en el panorama internacional y, quizás en nombre de Arabia Saudita, la verdad nunca saldrá a la luz. De hecho, los lazos del príncipe con la América de Trump y con Israel son vox populis. Los negocios de MbS con ambos países van desde el suministro de armamentos (en el primer caso) a la tecnología y al ciberespacio (en el segundo caso).

En cambio, otras fuentes apuestan por un giro inesperado en Riyadh. Pero en este momento, la única certeza es que el periodista saudí desapareció sin dejar rastro.

Y mientras que los noticiarios proporcionan diariamente nuevos supuestos detalles sobre el asesinato, la novia de Khashoggi, Hatice Cengiz, recurre al presidente turco Erdogan. La investigadora declara que está orgullosa de ser una ciudadana turca y pide al sultán que aclare la muerte del periodista. Es curioso que se lo pida precisamente a la persona acusada de haber arrestado a miles de periodistas tras el fallido golpe de Estado en Turquía. En el vals de esta historia, las notas discordantes son muchas. Como por ejemplo el relato de Hatice Cengiz del día en que su novio desapareció dentro del consulado saudí en Estambul. En las columnas del New York Times, escribió: “La mañana que fuimos al consulado de Arabia Saudita para obtener un documento que certificara su divorcio, Jamal estaba contento. Decidí no acudir a la universidad ese día y viajamos juntos. No tenía ningún presentimiento de lo que sucedería posteriormente. El funcionario del Consulado, que le había informado de que los documentos estaban listos, le dijo que tenía que estar en el consulado de Arabia Saudita a las 13:00 horas. Durante el camino hicimos planes para el resto del día: queríamos mirar electrodomésticos para amueblar nuestro nuevo hogar y habíamos quedado con nuestros amigos y familiares para cenar. Cuando llegamos al consulado, entró inmediatamente. Me dijo que avisara a las autoridades turcas si no tenía noticias de él pronto. Si hubiera sabido que sería la última vez que veía a Jamal, yo también hubiera entrado en el consulado saudí. El resto es historia: nunca salió de ese edificio. Y con él, yo también estoy perdida allí”.

Jamal Khashoggi no tuvo ningún presentimiento de lo que sucedería, sin embargo, pidió a su novia que avisara a las autoridades si tardaba mucho tiempo en volver. Probablemente, el periodista no temía a Mohammed bin Salman y posiblemente haya sido otra persona quien traicionó a ambos.

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