The Unveiled Window

El escaparate desvelado

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Vivimos en un mundo al revés en el que los ganadores son los petrodólares, la violencia, la censura, el terror y la trivialización

De Souad Sbai

Hace aproximadamente dos meses, Acmid (Asociación de Mujeres Marroquíes en Italia) inició a apoyar la campaña creada contra la publicidad de una conocida marca de moda que utilizaba una imagen en su página web que mostraba dos niñas sonrientes en jeans y chaqueta; una de ellas luce su voluminoso cabello rizado pero en cambio la otra niña, cubre su cabeza con un velo.

Como presidenta de Acmid, como mujer, he decidido afrontar este nuevo desafío y luchar contra quienes proponen este tipo de anuncios; contra quienes no entienden que detrás de ese velo, estas niñas ya no tendrán una vida libre, ya no tendrán una vida.

Este caso tuvo lugar en agosto en Francia y hoy leo que Marks y Spencer, uno de los grandes almacenes británicos más conocidos y extendidos, ha puesto a la venta en la categoría “ropa escolar”, también llamada “indispensable”, una de las muchas versiones del tradicional velo islámico, el hijab ( que cubre toda la cabeza y parte del torso, excepto la cara), destinado a niñas menores de 9 años. El coste de encarcelar a una niña es de 6 libras en total, es decir, unos 6,86 euros.

Hace dos años, la cadena Marks and Spencer acabó siendo el centro de atención tras ser acusada de sexismo por vender el burkini. Esto es lo que sucede en la Inglaterra moderna, un país que tiene 140 escuelas islámicas y 20 de ellas están financiadas por el Estado. Esto ha sucedido gracias a los petrodólares utilizados por los Hermanos Musulmanes para infiltrarse, cada vez más profundamente, en una Europa que ha perdido todas las defensas inmunológicas para defenderse contra el virus de la sharia que ahora se expone incluso en los escaparates. Todo esto seguirá ocurriendo gracias al “silencio de los honestos” o de los siniestros intelectuales que se indigna, incluso se inquietan, si se publica un cartel a favor de la familia tradicional, como sucedió hace unos días en Roma. La alcaldesa Virginia Raggi mandó retirar los carteles inmediatamente “porque herían la sensibilidad de los homosexuales”. Si embargo, nadie se perturba ni se siente molesto al ver a una niña velada y privada de su libertad.

Vivimos en un mundo al revés en el que los ganadores son los petrodólares, la violencia, la censura, el terror y la trivialización y los perdedores son nuestra libertad, el derecho, la belleza, la vida …

Este es uno de los muchos procesos de radicalización que estamos viviendo de manera pasiva. Estos procesos de radicalización – debidamente denunciados por Acmid – iniciaron en 1990 a través de las actividades promovidas, financiadas y apoyadas por el radicalismo islamista típico de los Hermanos Musulmanes. De hecho, alguno se ha encargado de acelerar el proceso de radicalización de la primera generación de mujeres musulmanas en Europa utilizando los medios económicos provenientes de circuitos relacionados con el mundo de los petrodólares de Qatar, con la política de Turquía, con el conocimiento militar de Irán y con los Hermanos Musulmanes.

Siguiendo estas políticas basadas en la expansión y la difusión del radicalismo islamista, se han producido diversas contrataciones de dirigentes en los medios de comunicación, la política, las asociaciones y en los movimientos culturales. Solo mediante la implementación de políticas no ambiguas será posible detener lo que actualmente debe entenderse como un proceso irreversible, y que podría llevar a Europa a cambios profundos y radicales en los hábitos, las costumbres y, sobre todo, en la mentalidad del hombre occidental. El fundamentalismo de los Hermanos Musulmanes, de hecho, persigue su objetivo utilizando una gran cantidad de recursos financieros, bajo una aparente integración multicultural detrás de la cual se esconde la amenaza de la colonización cultural, social y política: es decir, la conquista de Europa a manos de los Hermanos Musulmanes.

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