Una conferencia en nombre de los derechos humanos

Una conferencia en nombre de los derechos humanos

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El Senado de la República Italiana ha recibido el mensaje de “Averroè”, ahora solo hace falta convertirlo en medidas concretas,

De Souad Sbai

Al habla de derechos humanos se pueden abordar muchos temas; todos ellos son extremadamente importantes y están relacionados con las principales áreas de crisis: la situación de los niños y de las mujeres, el trabajo, las libertades políticas y civiles. Desde este punto de vista, Medio Oriente presenta varios casos de estudio pero ante algunos de ellos la comunidad internacional cierra los ojos o gira la cabeza de la otra parte.

En la conferencia organizada por el “Centro Studi Averroè” que tuvo lugar el miércoles 3 de octubre en la sala “Caduti di Nassiriya” del Senado de la República Italiana y que contó con la participación de la Senadora Isabella Rauti, se examinaron las graves y sistemáticas violaciones de derechos humanos a las que hacen caso omiso las Naciones Unidas y los gobiernos occidentales.

En Yemen, las milicias chiítas hutíes financiadas por Irán han sido acusadas por el Consejo de Seguridad de la ONU (Resolución 2216) de no respetar el derecho internacional humanitario, de utilizar ilegalmente minas antipersonal e incluso de saquear la ayuda humanitaria destinada a una población que actualmente está destrozada por culpa de la crisis que los propios Houthis han provocado ocupando parte del país, incluida la capital Sana’a. Sin embargo, el último informe del Consejo de Derechos Humanos ha adoptado una equidistancia ambigua, al no reconocer que la causa desencadenante del conflicto armado entre los Houthis y el gobierno legítimo radica en la conducta agresiva de los Houthi y sus patrocinadores iraníes.

En Qatar, decenas de miles de migrantes asiáticos, africanos y de Medio Oriente continúan trabajando en la construcción de los estadios en los que se celebrará la Copa Mundial de fútbol 2022 en esclavitud absoluta: accidentes y muertes en las obras, condiciones de vida y sanitarias insoportables, pasaportes incautados, salarios no pagados, etc. Estos hechos han sido documentados y comunicados por Amnistía Internacional, Human Rights Watch y varios organismos de las Naciones Unidas. Sin embargo, el torneo de fútbol ultra-multimillonario puesto en marcha por la FIFA – formada por varios estados miembros de la ONU – no se detiene ni siquiera ante la esclavitud, olvidando que los derechos humanos no son un deporte.

Desde Qatar llegan más noticias perturbadoras: los opositores al régimen de Hamad y Tamim Al Thani han sido objeto de discriminación, arrestos ilegales, torturas, confiscación de bienes y expulsiones durante más de veinte años. La tribu de los Al Ghofran ha sido la más afectada y sus miembros exiliados en el extranjero están tratando desesperadamente de convencer al Consejo de Derechos Humanos para que tome medidas severas contra el régimen de Doha, pero sus esfuerzos son en vano. La tribu Al Ghofran ha recibido todavía menos apoyo de los países europeos, que con el régimen del clan Al Thani continúan cultivando “excelentes relaciones políticas y económicas”, citando una vez más a la Farnesina.

Los últimos desarrollos en Irak deberían estar en la parte superior de la agenda internacional: las milicias yihadistas chiítas, también financiadas por Irán, utilizan el terror como una herramienta para establecer su hegemonía política en el país, muy parecido a lo que hizo anteriormente ISIS. Las consecuencias para los derechos humanos son muy graves: opositores arrestados, torturados, silenciados o eliminados de escena, especialmente si son mujeres, como sucedió recientemente con las activistas Tara Faris y Souad Al Ali. De hecho, la mujer, con sus derechos y con su libertad, es el peor enemigo del extremismo. La yihad contra las mujeres de la milicia chiíta iraquí se basa en la misoginia típica del régimen jomeinista iraní. Las altas representantes, feministas e izquierdistas, Federica Mogherini y Michelle Bachelet, sin embargo, siguen haciendo oídos sordos al grito de protesta de las mujeres encarceladas en la prisión de Evin, cerca de Teherán.

También desde las cárceles turcas se oye un fuerte grito proveniente activistas, periodistas y opositores que al unísono continúan diciendo no al régimen islamista de Erdogan. La alternativa a la prisión es el silencio o la dimisión de ilustres periodistas: el último es Murat Yetkin, quien dejó “voluntariamente” la dirección del famoso periódico independiente Hurriyet, recientemente adquirido por un grupo editorial perteneciente al sistema de poder del Sultán.

Europa es consciente de lo que está sucediendo en el Bósforo y sus alrededores pero la indignación y las exigencias de que se respeten la libertad de prensa y de opinión no se traducen en medidas concretas que se enfrenten directa y autoritariamente a la peligrosa dictadura establecida por Erdogan. El Sultán continúa fortaleciendo su posición de poder absoluto gracias a una Europa lista para proporcionarle la ayuda económico-financiera necesaria para enfrentar, sin demasiados choques internos, la grave crisis económica a la que el propio Erdogan ha llevado a Turquía.

Irán, Qatar, Turquía: las principales fuerzas del extremismo contemporáneo unidas por la ideología de los Hermanos Musulmanes. Las mujeres son su peor enemigo, también en Italia.

Durante la conferencia sobre los derechos humanos organizada por el “Centro Studi Averroè” también se presentó el “Mai più sola” (nunca más volverás a estar sola), un nuevo número verde (gratuito) de asistencia para las mujeres víctimas de violencia, que desgraciadamente siguen siendo muchas, especialmente en los entornos intensamente influenciados por el fundamentalismo de los Hermanos Musulmanes.

El Senado de la República Italiana ha recibido el mensaje de “Averroè”, ahora solo hace falta convertirlo en medidas concretas, como la prohibición del uso de burqas en lugares públicos: la intención de aprobar una ley está en auge y todas las instituciones, al contrario que en el pasado, han sido llamadas a facilitar su entrada en vigor. Del mismo modo, se pide a las instituciones que refuercen las medidas para contrarrestar la financiación que los Estados canalla como Qatar e Irán destinan para financiar mezquitas ilegales, centros pseudo-culturales e imanes “hazlo tú mismo”, es decir, el principal vehículo del extremismo y de la radicalización en Italia y en el resto de Europa. En nombre de los derechos humanos.

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