Islamic-Christians to overcome the Sunni-Shiite conflict

Islámicos-cristianos para superar el conflicto sunita-chiíta

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Islámicos-cristianos para superar el conflicto sunita-chiíta: Un nuevo camino para promover la coexistencia pacífica entre los pueblos que tienen diferentes ideologías religiosa

De Souad Sbai

El secretario general de la Liga Musulmana Mundial, Mohammad Al Issa, ha sido el encargado de comunicar la voluntad de Riad de solucionar el problema principal en el actual conflicto de Medio Oriente: la histórica oposición entre sunitas y chiítas.

En Oriente Medio, que vive atormentado por los conflictos y las divisiones de fuerte componente religioso, no faltan oportunidades para el diálogo y la conciliación. Oportunidades para abrir un nuevo camino destinado a promover la coexistencia pacífica entre los pueblos que tienen diferentes creencias religiosas, dijo el Secretario General de la Liga Musulmana Mundial, Mohammad Al Issa, durante su reciente visita a Beirut.

Mohammad Al Issa se reunió en la capital libanesa con los dirigentes de las instituciones y con los altos representantes de las comunidades sunita, chiíta y cristiana y aprovechó la ocasión para anunciar la celebración en 2019 de una gran conferencia islámico-cristiana que podría ser el punto de partida para las nuevas relaciones en Oriente Medio basadas en la tolerancia, la igualdad y la cooperación.

Debido a su marcada pluri-religiosidad, Líbano es un microcosmos representativo de toda la región. Por lo tanto, “Beirut es el lugar ideal para lanzar de esta iniciativa entre musulmanes y cristianos y en el interior de la familia islámica”, afirmó Al Issa durante la rueda de prensa.

Siendo ministro de Justicia en Arabia Saudita, Al Issa instauró las políticas de la Liga Musulmana Mundial, de la que es Secretario General desde 2016, en el nuevo camino emprendido por Riad que es una iniciativa del príncipe Heredero y Viceprimer Ministro, Mohammed bin Salman.

De manera inteligente, Mohammed bin Salman ha reconocido la existencia en las últimas décadas de una profunda correlación entre su país y el extremismo, por este motivo ha decidido promover en primera persona un proceso de cambio dirigido a “liberarnos del extremismo, de las falsas interpretaciones y a transmitir una lectura correcta del Islam. Es la hora de pasar la negra página del pasado y dar paso a una reconciliación de fraternidad musulmana y a la disipación y resolución de conflictos y diferencias, especialmente entre el reino de Arabia Saudita y la República Islámica de Irán”, explicó Al Issa en Beirut.

El secretario general de la Liga Musulmana Mundial, Mohammad Al Issa, ha sido el encargado de comunicar la voluntad y disponibilidad de Riad a la hora de solucionar el problema principal existente en el actual conflicto de Medio Oriente: la histórica oposición entre sunitas y chiítas, que tiene una dimensión geopolítica y de seguridad de gran alcance, involucrando a toda la comunidad internacional.

Al Issa criticó abiertamente la “política confesional extremista de Irán en la región”, comparándola con un catalizador de sectarismo incluso entre los sunitas. De hecho, “Arabia Saudita no era así antes de 1979”, es decir, antes de la revolución islamista que llevó a Khomeini al poder en Irán. A partir de ese momento, en el Medio Oriente estalló la carrera del “rearme” religioso que arrolló a la mismísima Arabia Saudita en el intento de no perder terreno frente a la ofensiva ideológica lanzada por Jomeini: una ofensiva capaz de volver a poner en marcha las fuerzas propulsoras del uso político de la religión, incluso en el terreno sunita.

Al Issa pone en entredicho el “movimiento Sahwa”, el “despertar” del cual fueron protagonistas en Arabia Saudita un gran número de imanes y figuras religiosas que predicaban, a raíz del khomeinismo, una interpretación y en consecuencia, una aplicación ultra-ortodoxa del Islam en contra de Occidente, el enemigo que hay que derrotar. Precisamente al movimiento Al Sahwa pertenecía Osama bin Laden, quien hizo de la pureza religiosa y del antioccidentalismo la marca ideológica de Al Qaeda, la misma que posteriormente heredó el ISIS. Es necesario recordar que este “despertar” que tuvo lugar cuando Khomeini se hizo con el poder de Irán, tiene su origen en el islamismo de los Hermanos Musulmanes que se extiende por Arabia Saudí desde los años ’60, cuando muchos “Ikhwan” huyendo desde Egipto del Nasserismo se refugiaron en la Península Arábiga.

Riyadh ha tratado de hacer frente al “movimiento Sahwa” sin escatimar ni en las detenciones ni en las medidas de restricción llevadas a cabo contra sus miembros; sin embargo, la predicación del “despertar” ya se ha infiltrado entre la población, empujando a los dirigentes religiosos a endurecer sus posiciones en nombre del Islam para no perder legitimidad a los ojos de los sauditas.

Las directrices y políticas de Riad, tanto en el hogar como a nivel regional e internacional, se han visto fuertemente condicionadas. Algunos años después de la tregua, el “movimiento sahwa” volvió a ser el centro de atención tras los ataques terroristas del 11 de septiembre, un momento en el que Al Qaeda estaba particularmente activo en Arabia Saudita. La hora de la venganza comenzó a consecuencia de la llamada Primavera Árabe, cuando los Hermanos Musulmanes se lanzaron a la conquista del poder en Medio Oriente, impulsados por el financiamiento de su principal aliado, Qatar, amenazando la estabilidad interna también de Arabia Saudita y de los Emiratos Árabes Unidos.

El muro contra el muro de estos dos países que junto a Bahrein, Egipto y un gran número de aliados en Oriente Medio, África y Asia, que se oponen a los Hermanos Musulmanes y a Qatar, apoyados por la Turquía de Erdogan es una cuestión que se entrelaza con el expansionismo y las políticas agresivas de Irán y de los chiítas regionales: Hezbolá en el Líbano, las milicias yihadistas en Irak y los Houthi en Yemen.

La creciente convergencia geopolítica entre Qatar, Turquía e Irán, que tiene su base ideológica en el Islam político más allá de la diferenciación entre suníes y chiítas, hace que el nudo de las relaciones dentro del mundo musulmán en Medio Oriente sea aún más complicado de deshacer.

La identidad de las fuentes de la actual inestabilidad regional parece cada vez más clara: son el principal obstáculo que hay que superar para poder conseguir las perspectivas de reconciliación presentadas en Beirut por el Secretario General de la Liga Musulmana Mundial.

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