Jihadists in pink; the ideology of the Muslim Brotherhood

Yihadistas vestidas de rosa; la ideología de los Hermanos Musulmanes Las mujeres son un elemento fundamental para acabar con el extremismo yihadista

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Las mujeres son un elemento fundamental para acabar con el extremismo yihadista

De Souad Sbai

El juicio de Lara Bombonati, acusada de terrorismo, hace que el tema de “las mujeres del ISIS” vuelva a ser el centro de atención. De hecho, a través de ellas se puede acabar con el infernal régimen del extremismo islamista. Las mujeres cada vez son más útiles para la causa yihadista, como reclutadoras o como auténticas terroristas armadas preparadas para ejecutar atentados suicidas en el viejo continente. Una vinculación que pone en entredicho a los Hermanos Musulmanes, la fuente en la que se basa el radicalismo islamista contemporáneo.

El 18 de septiembre en Turín tuvo lugar el juicio de la joven yihadista Lara Bombonati, acusada de pertenencia a organización terrorista. Un juicio que hace que las “mujeres de ISIS”, el rostro femenino del extremismo del siglo XXI, sean el centro de atención.

Envuelta en un ambiguo velo que recuerda al de la tradición cristiana, la transformación de la joven piamontés en “Khadija” – primera esposa del Profeta y “madre de todos los creyentes” – se vio favorecida por dos elementos recurrentes en los casos de radicalización femenina: el papel del prometido y posteriormente esposo, un joven de poco más de veinte años, también italiano, convertido al Islam y la dimensión cibernética de la yihad, una incansable fuente de adoctrinamiento y reclutamiento, especialmente entre las nuevas generaciones.

Los repetidos viajes de Lara-Khadija a Siria dieron la señal de alarma a los investigadores. Tal y como demuestran las interceptaciones telefónicas, la joven viajaba tanto para ver al marido –combatiente de la yihad – como para transferir documentación de un grupo terrorista a otro. Los investigadores pudieron descubrir la estructura de comando y control online a la que Lara-Khadija estaba conectada, y que respondía a las órdenes de los extremistas vinculados a las formaciones yihadistas activas en territorio sirio.

La historia de Lara-Khadija no es un caso aislado. Según un reciente informe realizado por el ISPI, de los 125 “foreign fighter” (combatientes extranjeros) italianos que viajaron a Siria, 12 son mujeres; un número reducido sólo aparentemente teniendo en cuenta que la expansión del extremismo islamista en Italia es un fenómeno más reciente que en otros países europeos. El informe también revela que entre las personas convertidas al Islam, las mujeres representan el 42%; un porcentaje que, sin la adopción inmediata de nuevas medidas adecuadas para combatir la radicalización femenina, está destinado a traducirse en un aumento de “foreign fighters”.

De hecho, las “mujeres de ISIS” en Italia y en el resto de Europa son cada vez más útiles para la causa yihadista, no solamente como reclutadoras a través de Internet o realizando las acciones menos “importantes” en los teatros de yihad sino como verdaderas terroristas armadas preparadas para ejecutar atentados, incluso suicidas, en el viejo continente.

El yihadismo femenino ya demostró lo que es capaz de conseguir en Raqqa, la capital del llamado Estado Islámico en Siria. Un ejemplo de la fuerza femenina es la Brigada Al Khansa: la fuerza policial religiosa femenina encargada de supervisar el comportamiento y las costumbres de la población femenina, compuesta por cientos de mujeres de nacionalidad diferente a la siria, en su mayoría británicas, pero también provenientes de Estados Unidos, los Países Bajos y el Cáucaso, todas de corta edad. Este dato demuestra cómo el proceso de radicalización puede generar una manipulación ideológica y psicológica capaz de transformar a las mujeres en torturadoras de otras mujeres, en mujeres que muestran total indiferencia ante la terrible violencia que los terroristas de ISIS tienen reservada para la población femenina. Violación, esclavitud, matrimonios forzados a partir de los 9 años y abusos de todo tipo, forman parte de la vida cotidiana en el Estado Islámico; manifestaciones extremas de una mentalidad arcaica y de una subcultura trivial que priva a las mujeres incluso de la dignidad de ser tratadas como seres humanos.

Con la pérdida de territorio en Siria e Irak, la capacidad del ISIS para hostigar a las mujeres se ha visto reducida; pero su capacidad para hacer que las mujeres formen parte de su red, tanto a través Internet como a través de la sociedad en general mediante actividades de reclutamiento y proselitismo dirigidas por mujeres previamente radicalizadas, sigue creciendo. Los recientes esfuerzos llevados a cabo para alentar al componente yihadista femenino a ejecutar atentados terroristas ya han sido documentados en Francia y Gran Bretaña (véase el caso de Rachid Kassim y el de la “viuda negra” Sally Jones).

La prevención es imprescindible cuando se trata de acabar con el terrorismo y por este motivo, la presencia de las “mujeres del ISIS” en territorio nacional y europeo requiere políticas de intervención específicas que complementen las medidas tradicionales adoptadas por las fuerzas de seguridad y por las autoridades encargadas de realizar las acciones de investigación.

Es necesario que se lleven a cabo campañas informativas , como las que desde hace mucho tiempo realizan el “Centro Studi Averroè” y ACMID (Asociación de la Comunidad de Mujeres Marroquíes en Italia) para desenmascarar el engaño que esconde la propaganda yihadista.

Es necesario difundir la realidad: el Estado ideal prometido por ISIS no es más que una utopía negativa que manipula las sagradas escrituras de la religión islámica y que solamente quiere a las mujeres para someterlas y maltratarlas.

Hay que hacer que las técnicas de persuasión y convicción empleadas por el extremismo para atraer a su trampa a las mujeres musulmanas, tanto por nacimiento como por conversión, sean ineficaces. Si Internet es la principal herramienta utilizada por el yihadismo para conquistar las mentes y los corazones de las mujeres, la creación de organizaciones online dedicadas a analizar y controlar el componente femenino, reduciría el atractivo que el islamismo ejerce en la web sobre muchas jóvenes occidentales como Lara, vaciando así sus filas de reclutas dispuestas a combatir por la yihad.

Sin embargo, para conseguir una estrategia verdaderamente efectiva que prevenga y contraste el fenómeno yihadista también en su versión femenina, es necesario identificar de manera clara y precisa a los promotores de esta ideología y de la mentalidad extremista de ISIS, Al Qaeda y de los otros grupos terroristas.

La evidencia histórica demuestra que los principales promotores del yihadismo son los Hermanos Musulmanes, la fuente en la que se basa el radicalismo islamista, en sus diversas formas y manifestaciones. Esta fuente no tendría la capacidad de mover los hilos del yihadismo internacional que tiene actualmente si no estaría alimentada por los Estados sin escrúpulos que a través de ella intentan expandir su influencia tanto en Oriente como en Occidente: es decir, el régimen de Qatar al servicio de las desenfrenadas ambiciones del poder del clan Al Thani y la islamizada Turquía del Sultán Erdogan.

En la lucha contra el terrorismo, este es el frente que está demostrando ser más difícil de resolver ya que una parte significativa de la comunidad internacional actúa con complacencia – y en algunas ocasiones con sumisión – ante la alianza de los Hermanos Musulmanes que tiene en jaque a toda Europa, no solamente en el ámbito económico sino también en el de seguridad.

Por lo tanto, el papel de las mujeres en la lucha contra el terrorismo adquiere un valor aún mayor: especialmente a través de las mujeres se puede acabar con el extremismo y con el terrorismo islamista.

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