Libya: Italy is far from the reality

Libia: Italia está lejos de la realidad Sarraj está vinculado a los Hermanos Musulmanes, es decir a una organización yihadista

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Lorenza Formicola

De Lorenza Formicola

Emmanuel Macron, con un verdadero golpe maestro, reunió por primera vez a los dos líderes libios, quienes declararon, tras una reunión que duró unas horas, que los dos enemigos acérrimos, al Sarraj y Haftar, se habían comprometido a un alto el fuego inmediato y a celebrar elecciones. Sin embargo, Italia sigue mirando sin hacer nada, confirmando así la irrelevancia que el tema tiene a nivel internacional. Tras casi seis años de guerra civil y dos líderes que siempre se han despreciado mutuamente, se trataba de un resultado político y también mediático relevante.

Macron obtuvo enormes beneficios al ser el único mediador creíble que envió un mensaje específico a todos los países del norte de África. El mensaje también llegó a Alemania y a los demás países de la Unión ya que controlar Libia significa arrebatarle el liderazgo. En esa ocasión, además de que nuestro país perdió otra oportunidad de jugar un papel relevante en Libia, se declaró la derrota de la UE y al Sarraj.

Hoy, poco más de un año después de aquel momento, la situación en Libia se ha derrumbado de nuevo pero como era previsible, a pesar de las quejas estériles y de alto tono de nuestra política, se ha llegado a un nuevo acuerdo de alto el fuego. El enviado especial de la ONU en Libia, Ghassan Salamé, anunció que “se ha firmado un acuerdo para poner fin a todas las hostilidades, proteger a los civiles, salvaguardar la propiedad pública y privada y reabrir el aeropuerto de Mitiga”.

Por ahora, el encuentro que tuvo lugar en Zawinya puso fin a nueve días de enfrentamientos que provocaron 50 muertos y 138 heridos. Enfrentamientos que también tuvieron lugar también en la carretera del aeropuerto y en la de Sahaladdin y en los que se lanzaron misiles esporádicamente.

¿Dónde está situada Italia en este tablero de ajedrez geopolítico? Se sabe que el gobierno italiano apoya al ejecutivo del acuerdo nacional libio dirigido por Fayez al Sarraj, con el ministro de Asuntos Exteriores Moavero, quien subraya que la próxima conferencia internacional se centrará en la seguridad, “una pre-condición a la celebración de las elecciones, el objetivo clave del plan de las Naciones Unidas”. Deberíamos mostrar que realmente sabemos aprovechar el momento y a este punto, deberían abrirse algunos paréntesis.

En primer lugar, no se ha dicho que detrás del ataque a Trípoli solamente están las fuerzas de Haftar y Francia; recordemos que el ministro de Asuntos Exteriores francés condenó duramente los últimos enfrentamientos. Haftar no controla las milicias rebeldes que luchan en Trípoli y cualquier “alianza-relámpago” podría ser únicamente de cara a la galería especialmente teniendo en cuenta que las reivindicaciones de la Séptima Brigada en lugar de políticas son económicas. En cuanto a Francia, es posible que no esté interesada en desencadenar la violencia y el caos. Medidas que por sí solas no son suficientes para hacer caer a al-Sarraj.

Por todo esto, es necesario volver a recordar que los franceses no son nuestros únicos rivales en Libia. También es cierto que en este contexto – en el que al Sarraj, el hombre por quien habíamos apostado, corre el riesgo de derrumbarse – si Italia quiere mantener un mínimo de credibilidad en el norte de África, debe demostrar que está preparada para usar cualquier tipo de medio para ayudar. Y también porque es en Tripolitania donde jugamos las cartas de nuestros intereses que van desde la energía hasta el bloqueo del flujo de inmigrantes ilegales. Pero también es cierto que si hay una garantía contra la Libia islamista se llama Haftar. El general – jefe del gobierno rival y profundo conocedor de la situación de Libia – pide que se convoquen elecciones, pero Europa no está de acuerdo a pesar de que el voto también permitiría hacer limpieza del terrorismo local. Actualmente Libia, inmersa en el silencio generalizado, da la bienvenida a todos los terroristas que huyen de Siria, Túnez y otros países islámicos.

Libia no es solamente el ISIS o la galaxia de siglas islamistas cada vez más arraiga en el área para dar miedo, sino que es una desviación progresiva hacia formas de Estado menos laicas para asustar todavía más. Es el espectro de los Hermanos Musulmanes que muestra el rumbo islamista de la política y de la sociedad libia. Desde hace tiempo, los Hermanos Musulmanes presionan para conseguir un espacio cada vez mayor y, hasta la fecha, en las áreas de Tripolitania lo han conseguido. En cambio, en Cirenaica, Haftar – su principal enemigo -actúa como muro de contención; algo que Italia sabe también debido a la proximidad de sus costas. Nuestro país no debería preocuparse tanto por la inmigración de Libia – los libios no quieren emigrar- y debería preocuparse mucha más por el riesgo que suponen todos aquellos que fueron a luchar a Siria, Iraq o Túnez y están regresando a Libia en busca de refugio tras la derrota del ISIS. Ellos son quienes deberían preocuparnos, no los libios.

Es necesario decir que desde Arabia Saudita hasta Egipto, desde Marruecos hasta Túnez, nadie quiere que Serraj esté en el poder, precisamente porque está demasiado cerca de los Hermanos Musulmanes.

Haftar ha dejado claro en repetidas ocasiones quiénes son los enemigos que hay que combatir: los yihadistas de Ansar al Sharia (grupo qaedista) y las milicias de Misurata, los predicadores del odio de ISIS y los Hermanos Musulmanes relacionados el gobierno del acuerdo nacional. Lo que todavía no se sabe es quiénes son los yihadistas de al-Sarraj.

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